El inicio del proceso electoral 2026-2027 se convirtió ayer en escenario de advertencias sobre el futuro del Instituto Nacional Electoral (INE), críticas por sus tareas pendientes y hasta acusaciones de negligencia. Esta vez, la opinión no fue sólo de la oposición, sino de varios consejeros que avizoran daños graves a la credibilidad y autonomía del órgano.
En unas cuantas horas, los responsables de la organización de las elecciones de poco más de 20 mil cargos en todo el país –incluida la renovación de la Cámara de Diputados y 17 gubernaturas– pasaron de la formalidad de la ceremonia patria y el ánimo festivo a las caras largas por el choque de trenes, ahora sí, evidente y público, en la máxima instancia de decisión del INE.