CHIHUAHUA, CHIH.— Lo que debía ser una diligencia judicial por una supuesta fosa clandestina terminó convertida en una verdadera pesadilla de pánico, destrozos y presunto abuso de autoridad. Un convoy armado de la Fiscalía General del Estado irrumpieron en un domicilio de la colonia Rosario tras una llamada anónima… pero no encontraron absolutamente nada.
Ni cuerpos. Ni restos humanos. Ni fosa. Ni detenidos.
Sin embargo, el paso del operativo dejó marcas imborrables en la vivienda y en sus habitantes.
PÁNICO Y VÓMITOS: NIÑOS ATERRORIZADOS POR ARMAS LARGAS
El operativo se desplegó la tarde del martes en la calle 48 y media, entre Terrazas y Méndez. Lo que la autoridad trataba como una búsqueda urgente de personas ausentes se transformó, según el testimonio desgarrador de los afectados, en un acto de intimidación e incompetencia:
- Pánico infantil: Dos niños de corta edad sufrieron intensas crisis de pánico y comenzaron a vomitar de puro terror al ver entrar a su hogar a agentes embozados empuñando armas de alto poder.
- Presunta coacción: Un adulto presente en la casa denunció haber sido obligado bajo amenaza a escarbar la tierra con sus propias manos mientras los agentes lo encañonaban y exigían respuestas sobre cuerpos inexistentes.
- Destrozos y fugas: Las excavaciones a ciegas rompieron tuberías principales, provocando fugas de agua y la destrucción total del patio y pisos del inmueble.
EXIGEN CABEZAS EN LA FISCALÍA
Indignado y furioso, el propietario del inmueble alzó la voz contra la Unidad de Personas Ausentes y señaló directamente a su coordinador, Edwin Iván Rodríguez Balderrama, por enviar a decenas de agentes fuertemente armados a reventar una casa basándose únicamente en un rumor telefónico sin una mínima investigación previa.
“Si no había cuerpos, si no había fosa, ¿por qué destruyeron mi casa y aterrorizaron a unos niños inocentes?”, recriminó el dueño, quien anunció acciones legales por abuso de autoridad y daños a la propiedad.