PARRAL, CHIH.— Dedicarse a la actividad maderera se ha vuelto un desafío financiero de gran magnitud en la región sur del estado. Así lo advirtió Javier Portillo Mares, presidente de la Unión de Madereros, al señalar que los empresarios del ramo enfrentan severas complicaciones para mantener sus operaciones debido a los largos periodos de espera en la recuperación de capitales, la baja cotización del dólar, la competencia de madera de importación y la necesidad de financiar a sus propios compradores.
El dirigente gremial explicó que la cadena productiva exige una fuerte inyección de recursos económicos mucho antes de concretar la primera venta, lo que limita de manera significativa las posibilidades de crecimiento de las empresas locales.
El proceso que sostiene a la industria maderera en Parral y la zona serrana implica múltiples factores de presión económica:
- Anticipos a meses y años vista: Para garantizar el suministro de trocería, los madereros deben entregar recursos por adelantado a los proveedores de la Sierra Tarahumara con muchos meses de anticipación, realizando incluso anticipos correspondientes a producciones de años futuros.
- Costos operativos y de traslado: A la inversión inicial se suman los elevados gastos de transporte necesarios para movilizar la madera desde las zonas forestales hasta los aserraderos y centros de distribución, además de los costos inherentes a su transformación.
- Inventarios inmovilizados y ventas a crédito: Los empresarios deben contar con la solvencia suficiente para mantener inventarios disponibles durante largos periodos mientras el producto se comercializa. Una vez realizada la venta, los plazos de pago de los clientes se extienden habitualmente entre 30 y 60 días.
- “Financiadores de todo el mundo”: Al respecto, Portillo Mares resumió la problemática señalando que los productores terminan absorbiendo toda la carga financiera de la cadena mientras esperan el retorno de su inversión.
Aunado a las dificultades de capital de trabajo, el sector maderero sigue enfrentando limitaciones estructurales para atraer nuevas industrias dedicadas a la transformación de la madera. Esta situación reduce las alternativas de comercialización para los diversos subproductos generados en los aserraderos y mantiene una fuerte dependencia de compradores específicos.
Pese a este panorama adverso y a los múltiples obstáculos que frenan el desarrollo de la actividad forestal, el presidente de la Unión de Madereros destacó que los empresarios locales continúan operando con firmeza, impulsados por el objetivo primordial de preservar una industria histórica que genera empleos y sustento directo para numerosas familias de la región y la sierra chihuahuense.