CIUDAD JUÁREZ, CHIH.— Con el registro de dos asesinatos en lo que va de septiembre —incluyendo el hallazgo al suroriente de la ciudad de una mujer encontrada desmembrada—, la cifra de mujeres asesinadas en Ciudad Juárez durante 2026 ascendió a 39, de acuerdo con datos proporcionados por la Fiscalía General del Estado (FGE).
La estadística oficial detalla un acumulado de víctimas distribuido a lo largo del año: tres en enero, tres en febrero, tres en marzo, cuatro en abril, cuatro en mayo, diez en junio, tres en julio, siete en agosto y dos en septiembre. Ante este panorama, expertas en la materia advierten sobre la urgente necesidad de atender las señales de alerta antes de que la violencia escale a consecuencias fatales.
SEÑALES DE ALERTA Y LLAMADO A LA PREVENCIÓN Érika Espinoza, abogada penalista especializada en derechos humanos y perspectiva de género, señaló que la violencia feminicida rara vez surge de imprevisto, sino que suele estar precedida por conductas de control, celos extremos, aislamiento, humillaciones y agresiones previas.
Como ejemplo reciente, mencionó el caso de Miriam N. C., de 27 años, quien fue atacada con un cuchillo por su pareja sentimental la madrugada del 13 de septiembre, revelándose en audiencia que meses antes ya había sufrido un intento de estrangulamiento por parte del mismo agresor. La especialista enfatizó que antecedentes como el estrangulamiento, las amenazas de muerte o el uso de armas deben activar respuestas institucionales inmediatas.
Asimismo, cuestionó la eficacia de los protocolos actuales: “Una orden de protección tardía no protege. Una llamada de emergencia atendida horas después no previene. Una valoración de riesgo que se queda en un expediente no salva vidas”, sostuvo, al recalcar que la Fiscalía, corporaciones policiales y tribunales no deben operar como compartimentos aislados. Finalmente, hizo un llamado a la sociedad para dejar de romantizar los celos, romper el silencio ante la violencia de género y construir redes de apoyo efectivas para proteger a las mujeres y a la niñez en situaciones de vulnerabilidad.