Ciudad Juárez, Chih.— Sin medias tintas, sin filtros y con un discurso que encendió a sus bases, el alcalde Cruz Pérez Cuéllar lanzó una embestida política directa contra sus adversarios y anunció el arranque de su ofensiva para llevar la Cuarta Transformación a todo el estado, en lo que ya se perfila como una de las batallas más crudas por el poder en Chihuahua.
“¡Estos corruptos, estos ineptos ya se van!”, soltó, desatando una ovación que marcó el tono de una noche cargada de confrontación.
Desde el escenario de “Los compas de Cruz”, el mensaje fue claro: no habrá tregua, no habrá reconciliación y la disputa será hasta las últimas consecuencias.
Con palabras que apuntan a una ruptura total con el bloque opositor, Pérez Cuéllar no solo confirmó su registro como coordinador de la defensa de la 4T en Chihuahua, sino que dejó ver que su proyecto no es testimonial: va por todo.
“Su derrota será histórica y ejemplar”, advirtió, en una frase que sonó más a sentencia que a pronóstico.
El alcalde tejió su narrativa con tintes de lucha social, posicionándose como un hombre surgido del pueblo y enfrentado a una élite política que —acusó— ha fallado sistemáticamente.
“Crecí en estas calles, me formé en escuelas públicas y trabajé con los comerciantes”, recordó, apelando a la identidad fronteriza como bandera política.
Pero el discurso subió de intensidad al rechazar cualquier intento de presión o desgaste político.
“No les vamos a pedir ni les vamos a dar tregua”, lanzó, dejando claro que su estrategia será de confrontación directa.
Aseguró que ni las amenazas ni las campañas negras lograrán frenar el avance de su movimiento.
En el fondo, el mensaje no solo fue electoral: fue una declaración de poder.
“Su poder temporal no podrá contra la fuerza del pueblo”, insistió, colocando a sus adversarios como un régimen en declive frente a una ola que —según su narrativa— ya no puede detenerse.
El evento se convirtió en un escaparate de respaldos cuidadosamente alineados.
Zayra Castillo lo retrató como un operador de territorio, “de los que se ensucian los zapatos”, mientras que Patricia Grajeda, desde el sector educativo, aseguró que nunca antes las escuelas habían recibido tanto apoyo.
Mayte Vargas elevó la apuesta al señalarlo como el único capaz de garantizar la llegada de la transformación a Chihuahua, mientras que Carlos Castillo soltó una frase que encendió el ambiente político: “Hoy Juárez es nuestro, mañana todo el estado”.
Incluso el luchador Magno subió al ring político para cerrar filas, agradeciendo el respaldo al deporte y conectando con el discurso de impulso a las nuevas generaciones.
Con asistentes de múltiples municipios —del Valle de Juárez hasta la zona noroeste—, el cierre fue festivo, pero el trasfondo es contundente: la contienda por Chihuahua ya comenzó, y viene cargada de choque, polarización y una narrativa de “todo o nada”.
La señal está dada y en el tablero político estatal, la tensión apenas empieza a escalar.