El presidente de Rusia, Vladimir Putin, escuchó este sábado las “nuevas ideas” para impulsar un arreglo político en el conflicto con Ucrania que le trajeron Steve Witkoff y Jared Kushner, emisarios del jefe de la Casa Blanca, Donald Trump, y ofreció explicar cómo ve Moscú la situación, de acuerdo con un comunicado oficial.
No se sabe cómo reaccionó el titular del Kremlin ante las iniciativas estadunidenses, dado que las conversaciones, que duraron poco menos de tres horas, con traducción, tuvieron un carácter estrictamente confidencial, pero sí es posible entrever qué es lo que expuso Putin a sus interlocutores.
Acorde con quienes se dedican a seguir este conflicto armado, el mandatario seguramente articuló su relato en torno a lo que considera “puntos innegociables” de Rusia respecto a Ucrania, los cuales –resumidos– son:
1) No acepta un alto el fuego hasta que se firme el acta de capitulación incondicional de Kiev; 2) no está dispuesto a ceder parte del territorio de las cinco regiones que Rusia se anexionó y que considera parte de la Federación rusa (Crimea, Donietsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia); 3) no puede permitir que Ucrania forme parte de la Organización del Tratado del Atlántico Norte; y 4) no va a firmar un tratado de paz con el gobierno de Volodymir Zelensky ni con ningún otro que no devuelva a todo lo ruso el estatus de oficial en Ucrania.
Las pocas expectativas con que el Kremlin recibió a Witkoff y Ku-shner quedaron de manifiesto, en opinión de analistas con largo recorrido de observar los usos y costumbres del Kremlin, al no recibir Putin de inmediato a los emisarios de la Casa Blanca.
Desde que los negociadores de Trump pusieron un pie en Moscú para reunirse con Putin, éste –de acuerdo con su servicio de prensa– primero se reunió (12:30) con los cinco candidatos que encabezan la lista de Rusia Unida, el partido oficialista, en las elecciones para renovar la Duma en septiembre; después (14:45) participó en la ceremonia solemne para conmemorar que la ciudad de Moscú cumplió 879 años de fundada; luego acompañó al alcalde moscovita, Serguei Sobianin, a la apertura a distancia (15:35) de varias instalaciones de infraestructura en la capital (estaciones de Metro y un parque, entre otros); y más tarde asistió (18:20) por videoconferencia a la inauguración de un nuevo proyecto Oriente-Petróleo en Krasnoyarsk, en el Ártico.
Witkoff y Kushner, conforme a un despacho urgente de la agencia noticiosa TASS, llegaron al Kremlin a las 19:39, donde 11 minutos más tarde comenzó su reunión con Putin, acompañado de Dimitriev y de su asesor para política exterior y seguridad, Yuri Ushakov.
Este último, al término del encuentro tres horas después, destacó que “la conversación fue sustantiva, constructiva, extremadamente franca y de confianza”. Agregó que los emisarios de Trump “no sólo expresaron su tradicional interés en un pronto cese de las hostilidades, sino formularon una serie de consideraciones sobre posibles vías para una solución negociada”, pero no precisó ninguna.
Según Ushakov, “nuestro presidente expuso los éxitos verdaderos del ejército ruso en sus avances en la zona de combates, expresó la seguridad de que se alcanzarán todas las metas fijadas (en la llamada operación especial militar) y claro, desde luego, insistió en la necesidad de eliminar las causas originarias del conflicto”.
Putin, remarcó su asesor, “confirmó su disposición de continuar el trabajo conjunto con los estadunidenses para encontrar soluciones políticas y diplomáticas”. Ushakov reiteró más adelante que los presidentes (Putin y Trump) seguirán practicando “contactos directos” y el trabajo con Witkoff y Kushner “se mantendrá”.
De acuerdo con Trump, sus emisarios trajeron a Moscú “nuevas ideas” para un arreglo político, pero todo indica que el presidente estadunidense –consideran expertos locales– no entiende que su colega ruso no está dispuesto a aceptar ninguna fórmula de compromiso que implique concesiones de fondo de parte de Rusia; desde su visión, sólo Ucrania tiene que ceder.
Esto es así porque, opinan los que conocen bien las declaraciones de los más importantes funcionarios rusos, el Kremlin cree que está ganando la guerra o que, para ser más precisos, que Kiev no tendrá más remedio que tirar la toalla ante los bombardeos casi diarios contra la red de instalaciones eléctricas y sobre todo energéticas en la capital y otras ciudades de Ucrania, sobre todo el próximo invierno.
El Kremlin apuesta –resumiendo lo que se comenta aquí– a que Trump, necesitado de algún “triunfo” antes de las elecciones de noviembre, en medio del fiasco de su intervención en Irán, acepte presionar a Ucrania para fingir “avances” en la solución negociada del conflicto, a sabiendas de que son inasumibles para Kiev.
Y si esto sucede no será el primer invierno en que los ucranios sufran esas calamidades y, en caso de resistir, como han hecho los años precedentes, se volverá al punto de partida: negociaciones suspendidas otra vez y una misma guerra de desgaste hasta que uno de los dos no pueda más, concluyen quienes han seguido de cerca todos estos “esfuerzos” de mediación para la paz.