Por el Escribiente / Acción en la Noticia
Chihuahua, Chih.- Hay historias que no salen por la puerta principal de un penal. Se filtran entre pasillos, turnos, rumores y mensajes enviados desde el anonimato.
Y esta vez, hasta AN24 y el noticiero Acción en la Noticia con Valentín Hierro llegó una carta que, de confirmarse la identidad de quien la escribió, provendría de un trabajador con más de 20 años dentro del sistema penitenciario.
No pide reflectores. No da su nombre. No quiere exponerse.
Pero sí quiere hablar.
Y lo que plantea es una versión completamente distinta a la que ha comenzado a circular alrededor de los recientes señalamientos contra personal relacionado con los centros penitenciarios.
De entrada hace una precisión que considera fundamental: los cuatro elementos detenidos recientemente, asegura, no son custodios penitenciarios, sino policías procesales.
Y aquí comienza lo fuerte.
El remitente sostiene que detrás de algunos videos, filtraciones y críticas contra el sistema penitenciario podría existir una auténtica guerra interna entre trabajadores y mandos.
Una guerra que, según su versión, tendría como objetivo golpear a la actual estructura de mando y provocar cambios en la conducción de los penales.
El trabajador habla desde dentro y reconoce algo que pocos estarían dispuestos a reconocer públicamente:
Él mismo llegó a participar en prácticas que hoy, afirma, han sido prácticamente cerradas.
Cuenta que anteriormente introducía fruta, comida y otros productos al interior del penal para obtener un ingreso adicional mediante su venta a internos.
Pero asegura que las nuevas reglas terminaron con esa posibilidad.
¿Y qué dice?
Que no está inconforme.
Al contrario.
Afirma que hoy se siente más respaldado, que su uniforme volvió a representar autoridad y que actualmente puede desempeñar su trabajo con mayor seguridad.
“Antes nuestro color de uniforme no valía, no teníamos autoridad y ahora la hay”, sostiene en su mensaje.
Pero la carta no pinta un paraíso.
El propio remitente reconoce que no todos los cambios han sido buenos ni perfectos.
Sin embargo, asegura que desde su perspectiva existe mayor orden, control y disciplina.
Y lanza una frase que resume el fondo de su denuncia:
“Todo esto es una guerra de los compañeros contra los mandos.”
Según su relato, existiría personal inconforme que estaría utilizando videos, señalamientos y filtraciones para generar presión y provocar la salida de determinados mandos.
No habla de todos.
No acusa a todos.
Pero sí afirma que dentro de algunos turnos existe personal que respalda la actual administración.
Y ahí aparece otra pregunta:
¿Estamos viendo una crisis real dentro del sistema penitenciario o una lucha de poder entre quienes quieren conservar viejas prácticas y quienes pretenden imponer nuevas reglas?
Esa respuesta no la tiene esta columna.
La tendrá que dar la autoridad.
Porque una cosa es denunciar irregularidades y otra muy distinta utilizar información interna como parte de una disputa entre grupos.
El remitente también asegura que posee información adicional y que continuará entregándola de manera anónima.
Dice que durante años tuvo miedo de hablar.
Ahora decidió hacerlo.
Y deja una advertencia:
“Quiero que sepan cómo es este teatro que hacen los mismos oficiales en contra de los mandos.”
La acusación es seria.
Pero también debe ser investigada con seriedad.
Porque detrás de los muros de un centro penitenciario no solamente existen internos y custodios.
También existen intereses, jerarquías, grupos, mandos, reglas, negocios, viejas prácticas y nuevos controles.
Y cuando todo eso choca…
comienza la guerra.
Esta carta es solamente una versión.
AN24 no da por comprobados los señalamientos y mantiene abierta la puerta para que las autoridades penitenciarias, los mandos señalados y cualquier trabajador involucrado presenten su versión.
Porque si existe una guerra interna dentro de los penales…
La sociedad tiene derecho a saber quién la está provocando, por qué y qué intereses están en juego.
AN24 seguirá escuchando las voces que surgen desde dentro de los muros.