Caso detona escándalo en la SSPE y la Fiscalía del Estado
Lo que comenzó como un altercado en plena zona de bares terminó por destapar un escándalo al interior de las corporaciones de seguridad, luego de que un instructor de la Secretaría de Seguridad Pública Estatal (SSPE) disparara su arma de cargo y dejara herida a una agente activa de la Fiscalía General del Estado (FGE), quien además sería su pareja sentimental.
El violento episodio se registró durante la madrugada de este sábado al exterior del bar “La No. 4”, sobre la lateral del Periférico de la Juventud, casi en el cruce con avenida Juan Escutia, donde detonaciones de arma de fuego desataron momentos de pánico entre los presentes.
De acuerdo con la información disponible, el presunto agresor, identificado como César Alberto C.R., accionó una pistola Glock calibre 9 milímetros, hiriendo en una de sus piernas a Karen A., de 32 años, elemento del grupo de Operaciones Estratégicas de la FGE.
Tras el reporte al sistema de emergencias, elementos de la Policía Municipal desplegaron un operativo que permitió la detención del sospechoso en el mismo lugar de los hechos, asegurándole tanto el arma utilizada como un vehículo Nissan Versa color blanco presuntamente vinculado al incidente.
Paramédicos brindaron los primeros auxilios a la agente lesionada y la trasladaron a un hospital particular, donde permanece bajo atención médica. Hasta el momento, no se ha precisado la gravedad de la herida.
Sin embargo, el caso escaló rápidamente más allá del hecho violento. La circulación de una fotografía del presunto agresor y testimonios internos han encendido la polémica dentro de las corporaciones, donde versiones de propios elementos señalan que el detenido habría sido recientemente egresado de la academia y designado como instructor sin la preparación suficiente.
Aunado a ello, el sujeto ya era señalado por presuntos tratos inhumanos hacia cadetes en formación, lo que ahora coloca bajo la lupa los procesos de selección, capacitación y supervisión dentro de la SSPE.
La indignación creció al trascender que el instructor portaba su arma de cargo dentro de un centro nocturno, pese a que el establecimiento se encontraba bajo resguardo de la Policía Municipal, lo que abre cuestionamientos sobre posibles privilegios, fallas en los controles internos y la disciplina de los elementos.
Hasta ahora, ninguna autoridad ha esclarecido bajo qué condiciones el agente se encontraba armado ni si existían antecedentes formales en su contra, mientras el caso comienza a generar presión pública y exigencias de rendición de cuentas dentro de las instituciones de seguridad.