GUADALUPE Y CALVO, CHIH.— Una auténtica emergencia sanitaria y mortal azota a la remota comunidad indígena de Jicapore, en el municipio de Guadalupe y Calvo, donde la extrema marginación y el olvido oficial cobraron la vida de dos habitantes tras enfermar masivamente sin recibir un solo auxilio médico.
El alarmante cuadro clínico mantiene a más de 20 personas —entre niños y adultos— postradas en sus camas, con síntomas altamente compatibles con el dengue, tales como fiebres destructivas, fuertes dolores de cabeza y de huesos, vómito, diarrea y severas convulsiones. “Parece hospital en todas las casas, hay enfermos tirados”, relató angustiada la maestra Gila Soto, quien presenció la desesperante agonía de los pobladores.
La tragedia se consumó cuando la falta de comida, medicamentos e hidratación provocó el deterioro colosal de varios jóvenes. Dos de ellos perdieron la vida consecutivamente al no resistir los severos cuadros de desnutrición y convulsiones mientras intentaban trasladarlos en camionetas por caminos intransitables. La localidad se encuentra incomunicada, carece de energía eléctrica, agua potable, señal telefónica y de cualquier tipo de personal de salud. Educadores y pobladores claman a las autoridades el envió urgente de una brigada o caravana médica aérea para frenar la mortandad.