Chihuahua, Chih.- Desde niños aprendieron a competir entre ellos. Una bicicleta, unos patines o cualquier reto cotidiano era suficiente para convertir el juego en una batalla por demostrar quién podía llegar más lejos. Hoy, aquella rivalidad infantil se transformó en una exigencia de alto rendimiento y tiene un objetivo mucho más grande: compartir el escenario olímpico representando a México.
Los hermanos Jair y Erick Portillo son beneficiarios del programa Meta Olímpica CUU, impulsado por el Gobierno Municipal de Chihuahua, y mantienen firme la mirada en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, donde buscan escribir juntos uno de los capítulos más importantes de su carrera deportiva.
Su historia no comenzó en los grandes estadios ni frente a miles de espectadores. Comenzó en casa, donde la competencia entre hermanos era parte de la vida diaria. Con el paso de los años, esa rivalidad encontró un terreno mucho más exigente: el salto de altura.
Cada uno tomó su propio camino, pero la disciplina terminó llevándolos al mismo escenario. Entrenamientos, concentraciones y competencias internacionales comenzaron a convertirse en encuentros donde uno podía ser al mismo tiempo compañero, consejero y rival del otro.
Y ahí está una de las claves de los Portillo: se conocen demasiado bien.
Saben dónde están sus fortalezas, detectan sus errores y pueden reconocer desde fuera de la competencia qué ajuste necesita el otro para superar una altura. Incluso durante una prueba pueden intercambiar consejos, aunque minutos después tengan que enfrentarse por una marca, una clasificación o un lugar en el podio.
Porque cuando la competencia comienza, la hermandad pasa por unos minutos a segundo plano.
En el Nacional 2024, ambos vivieron de frente esa realidad. El apoyo familiar seguía presente, pero cada uno tenía que defender su propio resultado y luchar por superar no solamente a sus rivales, sino también al hombre que tenía a unos metros: su propio hermano.
La rivalidad, lejos de destruirlos, se convirtió en combustible.
Si uno consigue superar primero una altura, puede regresar para provocar al otro. Si alguno comete un error, el otro no duda en señalarlo. Entre bromas, retos y consejos, ambos encontraron una fórmula poco común: utilizar al hermano como el parámetro más cercano para obligarse a mejorar.
Pero cuando termina la competencia, también termina la rivalidad.
Una de las imágenes que mejor resume esa relación ocurrió en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, en agosto de 2026, cuando ambos terminaron como medallistas.
Erick permaneció atento a los intentos de Jair, siguiéndolo desde fuera de la prueba, alentándolo y dándole indicaciones. Ya no había una batalla entre hermanos. Había nuevamente una familia celebrando el resultado de uno de los suyos.
Y ahora el siguiente gran reto tiene nombre y fecha: Los Ángeles 2028.
Erick ya conoce lo que significa pisar un escenario olímpico. Estuvo presente en París 2024, una experiencia que ahora podría adquirir un significado completamente diferente si consigue regresar a la máxima justa deportiva del planeta, pero esta vez acompañado por Jair.
Para ambos, la imagen es clara: un estadio olímpico, la bandera de México y su familia en las gradas mientras uno y otro enfrentan la varilla en busca de una marca que los coloque entre los mejores del mundo.
Sin embargo, llegar hasta ahí no será sencillo.
El alto rendimiento exige viajes constantes, concentraciones, entrenamientos durante prácticamente todo el año y sacrificios personales que muchas veces significan estar lejos de la familia, perder celebraciones y dejar atrás momentos que para cualquier otra persona serían cotidianos.
Por eso, detrás de cada salto existe mucho más que una marca.
Está el sacrificio de una familia, la disciplina de dos atletas y una rivalidad que comenzó como un juego de niños y terminó convirtiéndose en una herramienta para empujarse mutuamente hasta el límite.
Ahora los hermanos Portillo persiguen el mismo sueño.
Uno quiere llegar. El otro también. Y ambos quieren que, en Los Ángeles 2028, México los vea saltar juntos hacia la historia.