Que una partícula pueda estar en dos lugares al mismo tiempo –una extraña posibilidad conocida como superposición cuántica– suena a ciencia ficción. Que dos partículas separadas por cualquier distancia puedan influirse mutuamente de forma instantánea –un fenómeno llamado entrelazamiento cuántico– suena, como mínimo, a magia.
Albert Einstein se refería a este último como una “acción fantasmal a distancia” y se negó a aceptarlo. Sin embargo, un nuevo experimento realizado en Australia acaba de demostrar este comportamiento en un sistema de átomos. Investigadores de la Universidad Nacional de Australia (ANU) han demostrado por primera vez el entrelazamiento cuántico utilizando el momento de átomos con masa, es decir, la propiedad física que describe su movimiento.
El resultado, publicado en Nature Communications, no es solo un logro técnico: también abre una nueva vía para abordar uno de los grandes enigmas de la física moderna, la posible reconciliación entre la mecánica cuántica y la gravedad.