Bolivia, la cenicienta de Sudamérica que anhela volver a un Mundial tras más de 30 años

Bolivia inició su camino a la Copa del Mundo de la peor manera: cuatro partidos, cuatro derrotas. El panorama no era el más alentador. Ceder seis puntos en tu territorio en una eliminatoria tan competitiva como la de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol), en la que grandes conjuntos como BrasilArgentinaColombia o Uruguay compiten, es como dispararse en el pie. Especialmente si de local juegas a 3.600 metros sobre el nivel del mar. A pesar de las eternas críticas y quejas de otros equipos, Maradona, un defensor de la altura, ya lo repitió en 2008: “Se juega donde se vive”. Aun con esa ventaja, el equipo de fútbol andino-amazónico ha estado a la deriva desde 1997, cuando alcanzó su último reconocimiento a nivel de selecciones al obtener el subcampeonato de la Copa América tras perder la final ante la canarinha de Ronaldo, Romario y compañía. Sin embargo, La Verde revivió de sus cenizas y, tras 32 años sin clasificar a un Mundial, aspira a volver a la máxima competición que se realizará en México, Estados Unidos y Canadá.

A Bolivia le costó encontrar su camino en las eliminatorias. No ayudó que entre el 8 de septiembre de 2023 y el 18 de julio de 2024, ninguno de sus dos técnicos, primero el argentino Gustavo Costas y después el brasilero Antônio Carlos Zago, diera con la tecla para enderezar a La Verde. Cinco derrotas y una victoria fue el saldo que ambos cosecharon en la primera vuelta. El seleccionado boliviano ocupaba la novena posición y pensar en lograr un séptimo lugar que les concedería un acceso al repechaje era un sueño imposible. El último Mundial al que accedieron de forma directa y por méritos propios fue el de 1994, que se realizó en EE UU. Anteriormente, participó en dos versiones de la Copa del Mundo, en Uruguay en 1930 y en Brasil en 1950, pero en ambas como invitado.

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