PARRAL, CHIH.— El campo chihuahuense enfrenta un punto de inflexión histórico frente al cambio climático y la disponibilidad de recursos hídricos. Ante este panorama, el delegado de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), Benjamín Carrera, advirtió que la escasez de agua ha dejado de ser un fenómeno cíclico o extraordinario para consolidarse como una condición permanente en el estado.
Durante su posicionamiento, el funcionario federal enfatizó que las autoridades, productores y actores del sector primario deben asumir que las actuales condiciones climáticas no representan una crisis pasajera, sino el escenario definitivo en el que deberá desenvolverse la agricultura chihuahuense en el futuro.
“La sequía no es una situación extraordinaria ni cíclica, es algo que ya está aquí en Chihuahua y ya no se va”, puntualizó Carrera al recalcar la urgencia de dejar atrás la expectativa de que los ciclos de abundancia hídrica regresarán a la normalidad previa.
Las afectaciones registradas evidencian la alta dependencia de los sembradíos frente a la escasez de precipitaciones, especialmente cuando la falta de lluvias coincide con las etapas críticas de desarrollo y maduración de los cultivos.
Esta realidad obliga a replantear de fondo la estrategia para los próximos ciclos agrícolas, donde la selección de semillas, los volúmenes de siembra y la superficie a trabajar estarán condicionados estrictamente al volumen real de agua disponible en las presas y mantos acuíferos.
Frente a la menor disponibilidad del recurso, el delegado reconoció que el principal desafío consiste en detonar alternativas técnicas y tecnológicas que garanticen la viabilidad alimentaria y económica del campo sin sobreexplotar el entorno.
Esto implicará la adopción gradual de esquemas de tecnificación de riego, cultivos de baja demanda hídrica y una planeación hídrica más eficiente que permita a Chihuahua sostener su vocación productiva bajo un modelo de estricta sustentabilidad.