Habitantes de Galeana y de comunidades cercanas se encuentran al borde de iniciar una serie de protestas contra Alex LeBarón, esposo de la diputada local de Morena, Brenda Ríos, luego de que un terreno que había sido entregado al Municipio para la construcción de un parque recreativo regresara a sus manos y ahora existan sospechas de que podría incorporarse a la ampliación de un campo de golf en plena zona desértica.
De acuerdo con los antecedentes del caso, la donación fue formalizada el 3 de marzo de 2017 durante la administración municipal encabezada por Enrique Luján Álvarez. El acuerdo establecía que el predio sería destinado a la construcción de un parque recreativo para beneficio de los habitantes de Galeana. Como parte de ese convenio también se contempló la atención de adeudos por concepto de impuesto predial que mantenía el donante con el Ayuntamiento. Ese mismo año fue anunciado públicamente Spring Golf, un campo de golf desarrollado en medio del desierto de Galeana, situación que hoy vuelve a colocarse bajo cuestionamiento por parte de los habitantes.
Vecinos de la región aseguran que durante años el Municipio realizó inversiones importantes para convertir el terreno en un espacio recreativo para las familias de la comunidad. Sin embargo, señalan que posteriormente Alex LeBarón decidió recuperar la propiedad argumentando que la ley lo amparaba para hacerlo tras haber procreado una hija. Esta decisión provocó inconformidad entre los pobladores, quienes consideran que se les arrebató un espacio destinado al uso público después de que ya se habían destinado recursos municipales para su desarrollo.
Entre los habitantes crece la sospecha de que la donación original y la posterior recuperación del terreno formaban parte de una estrategia previamente planeada para que el predio terminara integrándose al proyecto del campo de golf. Por ello, afirman que lo ocurrido no sería un hecho aislado, sino parte de un plan que comenzó desde el momento en que se concretó la donación al Ayuntamiento.
La molestia también alcanza el ámbito ambiental. Los pobladores exigen que autoridades como Conagua y Semarnat revisen el proyecto y no permanezcan omisas ante lo que consideran podría convertirse en un problema ecológico para la región. Señalan que un campo de golf requiere cantidades importantes de agua para su mantenimiento y advierten sobre posibles afectaciones a los mantos acuíferos en una zona caracterizada precisamente por sus condiciones desérticas.
Además, cuestionan qué empresas realizaron los estudios de impacto ambiental y bajo qué criterios se autorizaron este tipo de desarrollos. Los inconformes sostienen que la expansión de infraestructura de este tipo debe estar respaldada por evaluaciones técnicas transparentes debido al volumen de recursos hídricos que demanda.
Aunque el campo de golf se encuentra abierto al público, los habitantes consideran que esto representa una contradicción con la realidad económica de la comunidad. Argumentan que la mayoría de los residentes de Galeana son campesinos vinculados a la región de LeBarón, por lo que difícilmente pueden acceder o beneficiarse de estas instalaciones. Por ello, afirman que en la práctica el complejo funciona principalmente para sus propietarios y para visitantes provenientes de otras zonas, mientras la comunidad perdió un terreno que originalmente estaba destinado a convertirse en un parque público para las familias locales.