¡ACUSA MANIOBRAS INTERNAS Y NIEGA ACOSO! POLICÍA MUNICIPAL ROMPE EL SILENCIO TRAS SER SEÑALADO

El agente asegura que desconoce los documentos en su contra porque, según su versión, la Subdirección Jurídica no los ha localizado; además, señala presuntas maniobras de un compañero para desplazarlo de la jefatura.

Chihuahua, Chih.- El caso de los señalamientos de presunto acoso contra un agente de la Policía Municipal de Chihuahua suma un nuevo capítulo. El elemento señalado decidió presentar su versión de los hechos y rechazó las acusaciones, al tiempo que puso sobre la mesa una serie de presuntas irregularidades, movimientos internos y conflictos laborales que, asegura, terminaron por apartarlo de sus funciones de mando y posteriormente de su labor como instructor.

En su réplica, el policía sostiene que, hasta la fecha, no ha podido conocer los documentos en los que supuestamente se sustentan las acusaciones en su contra, debido a que, según afirma, la Subdirección Jurídica no ha logrado localizarlos.

El señalamiento abre una nueva interrogante en torno al caso: ¿qué documentos existen, qué contienen y cuál ha sido el procedimiento seguido por la corporación para atender las acusaciones?

EL ORIGEN DEL CONFLICTO

De acuerdo con el relato del agente, el 1 de agosto de 2026 recibió en su turno a 18 policías de nuevo ingreso, entre ellos 13 mujeres y cinco hombres. Para facilitar la comunicación y resolver dudas relacionadas con el servicio, asegura que creó un grupo de WhatsApp en el que participaron los nuevos elementos, él y un sargento tercero.

El policía afirma que la finalidad era mantener un canal de comunicación institucional y evitar que los nuevos integrantes tuvieran que recurrir directamente a su número personal para tratar asuntos laborales.

Sin embargo, señala que, aproximadamente un mes después, comenzó a percibir cambios en la actitud y el desempeño de algunos integrantes del turno, mientras que, según su versión, el policía primero César Omar Becerra realizaba diversas gestiones internas con el personal.

En ese mismo periodo ocurrió un episodio que ahora forma parte de su explicación sobre el conflicto: el agente reconoce que llamó la atención a la policía Fernanda Rivas por el uso de extensiones de pestañas que, a su consideración, eran excesivamente llamativas y dificultaban apreciar sus ojos.

Según expone, le indicó que debía retirarlas y utilizar una presentación más discreta, otorgándole un plazo para realizar el ajuste.

Este punto podría resultar relevante para reconstruir la relación entre ambos elementos; sin embargo, por sí solo no permite establecer si existió alguna relación entre aquella observación y los posteriores señalamientos de presunto acoso.

SEÑALAMIENTOS, SEPARACIÓN Y CAMBIOS DE ADSCRIPCIÓN

El agente refiere que el 8 de septiembre se publicó una nota informativa en el medio Tu Noticiero, en la que se mencionaba su nombre completo y se hacía referencia a presuntas conductas de acoso atribuidas a su persona.

Dos días después, asegura que tuvo conocimiento de una constancia de hechos elaborada por Fernanda Rivas, en la que supuestamente se describían conductas de acoso presencial y mediante mensajes. De acuerdo con lo que le informaron, seis personas respaldaban la versión de la denunciante.

El policía sostiene que, tras estos acontecimientos, fue separado de sus funciones como jefe de servicio.

Afirma que solicitó conocer los elementos que sustentaban las acusaciones, incluidos los mensajes presuntamente enviados y los datos específicos sobre fechas, horarios, lugares y conductas señaladas. Según su relato, únicamente le informaron de la existencia del escrito y de las manifestaciones de los supuestos testigos.

También asegura que se le comunicó que se había otorgado un plazo para presentar elementos probatorios y formalizar una denuncia, pero afirma que, conforme a la información que recibió, no se habría presentado una denuncia ante la Fiscalía durante ese periodo.

Esta versión no constituye, por sí misma, una confirmación de que los hechos denunciados no ocurrieron ni permite determinar si existieron actuaciones administrativas por otras vías.

DEL MANDO POLICIAL AL ÁREA DE INSTRUCCIÓN… Y NUEVAMENTE FUERA

Tras ser separado de la jefatura, el agente señala que solicitó un cambio de adscripción para desempeñarse como instructor en el Instituto Superior de Seguridad Chihuahua (ISSCUU), petición que, según su relato, fue aceptada.

No obstante, afirma que aproximadamente dos semanas después, durante una conferencia de prensa, el comisario fue cuestionado por representantes de los medios sobre su incorporación al área de instrucción, debido a los señalamientos públicos en su contra.

El policía sostiene que, después de ese episodio, fue citado nuevamente y se le comunicó que dejaría de desempeñar funciones como instructor.

El elemento considera que estas decisiones afectaron su situación laboral, personal y familiar, además de generarle consecuencias psicológicas.

Hasta el momento, la información proporcionada para esta réplica no incluye documentos oficiales que permitan corroborar de manera independiente las razones administrativas de ambos movimientos.

APUNTA A PRESUNTAS MANIOBRAS INTERNAS

En uno de los puntos más delicados de su declaración, el agente refiere que varios compañeros se acercaron a él para contarle que, presuntamente, César Omar Becerra habría sostenido reuniones con integrantes del turno y participado en acciones encaminadas a separarlo de la jefatura.

Según lo que esas terceras personas le habrían manifestado, Becerra supuestamente habría influido en Fernanda Rivas para que elaborara el escrito de los señalamientos, con la intención de abrir el camino para ocupar el puesto de mando.

Sin embargo, el propio agente reconoce que no presenció directamente esas reuniones ni cuenta, en su declaración, con elementos que permitan confirmar las supuestas conversaciones o intenciones que atribuye a su compañero.

Además, sostiene que Becerra finalmente no ocupó la jefatura que él dejó vacante.

Por tratarse de señalamientos que involucran a terceros, estas afirmaciones deben considerarse versiones pendientes de corroboración y no hechos acreditados.

LA PREGUNTA QUE SIGUE SIN RESPUESTA

El agente asegura que hasta ahora no ha podido revisar los documentos en los que se sustentan las acusaciones, pues, según afirma, la Subdirección Jurídica no los encuentra.

Esta declaración coloca el acceso al expediente y la claridad del procedimiento en el centro de la controversia. Si existen escritos, testimonios o actuaciones administrativas relacionados con el caso, será importante conocer su contenido, las autoridades que los recibieron y las medidas que se adoptaron.

También resulta necesario distinguir entre una denuncia ante la Fiscalía, una queja administrativa y una constancia de hechos, pues no son necesariamente el mismo procedimiento.

El policía insiste en que los hechos de acoso que le atribuyen nunca ocurrieron y sostiene que las decisiones tomadas en su contra se produjeron sin que él pudiera conocer los documentos correspondientes.

Por ahora, su relato representa la versión de una de las partes involucradas. Para ofrecer un panorama completo, queda pendiente conocer la postura de Fernanda Rivas, la respuesta del policía primero César Omar Becerra y la explicación oficial de la Dirección de Seguridad Pública Municipal y de la Subdirección Jurídica sobre la existencia, localización y estado de los documentos mencionados.

El caso deja preguntas abiertas: ¿qué contienen los escritos, qué procedimiento se siguió y por qué, según el agente, los documentos que busca conocer no han podido ser localizados? La respuesta de las autoridades será clave para esclarecer una controversia que ya tuvo consecuencias en la trayectoria laboral del elemento y que mantiene bajo la lupa el manejo interno de los señalamientos dentro de la corporación.

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