“- ¡La arrojó a ácido!? ¿La enterró o sigue con vida? La FEM sin resolver el paradero.”
Chihuahua, Chih.— Cuatro años de angustia, una madre que sobrevivió a un ataque armado y una adolescente cuyo paradero continúa siendo un misterio. El caso de Alexa Itzel Núñez Sierra vuelve a estremecer a Chihuahua después de que un tribunal condenara a Pablo Gerardo G. M., alias “El Yayo”, a 84 años y cinco meses de prisión. Sin embargo, la sentencia no ha respondido la pregunta que persigue a su familia desde junio de 2022: ¿dónde está Alexa?
La adolescente tenía apenas 13 años cuando desapareció. Desde entonces, su familia vive entre la incertidumbre, las versiones sobre lo que pudo haber ocurrido y la esperanza de conocer la verdad.
El 27 de octubre de 2026, un Tribunal de Enjuiciamiento dictó la condena contra “El Yayo” por tentativa de feminicidio, violación agravada y desaparición cometida por particulares, en agravio de Alexa y su madre. Además, estableció una reparación del daño por 605 mil 320 pesos.
Pero mientras el proceso judicial llegó a una resolución, el misterio sobre el destino de la menor continúa sin despejarse.
¿La arrojó a ácido? ¿La enterró en algún lugar? ¿Existe alguna posibilidad de que siga con vida? Son interrogantes que permanecen abiertas y que únicamente podrán responderse mediante pruebas e investigaciones que permitan establecer qué ocurrió.
Con el paso de los años han circulado versiones sobre el posible destino de Alexa. Entre ellas, la posibilidad de que sus restos hubieran sido destruidos con ácido o que la adolescente hubiera sido enterrada en algún sitio.
Sin embargo, estas versiones no están confirmadas con la información disponible y no deben presentarse como hechos comprobados.
Lo que sí se conoce es que Alexa continúa desaparecida y que, pese a la detención y sentencia contra “El Yayo”, no se ha establecido públicamente dónde se encuentra.
La incertidumbre mantiene a su familia atrapada en una espera interminable. No saber qué pasó con ella significa seguir buscando respuestas mientras el tiempo avanza y las dudas se acumulan.
La Fiscalía Especializada en Atención a Mujeres (FEM) tiene ante sí uno de los puntos más dolorosos de este caso: esclarecer el paradero de la adolescente.
La condena acredita la responsabilidad penal del sentenciado por los delitos señalados en la resolución judicial, pero no significa que se haya localizado a Alexa ni que se conozca públicamente el destino que tuvo después de desaparecer.
La información disponible tampoco permite afirmar que la Fiscalía haya agotado todas las diligencias posibles o que el sentenciado posea información que no haya revelado. Lo que permanece sin resolver es el paradero de la menor.
Por ello, las preguntas siguen vigentes: ¿qué líneas de investigación continúan abiertas?, ¿qué resultados han arrojado las diligencias de búsqueda?, ¿se han verificado las versiones sobre un posible entierro o el uso de ácido?
La familia necesita respuestas concretas y la sociedad merece conocer los avances que puedan hacerse públicos sin poner en riesgo las investigaciones.
La historia se remonta a 2020. De acuerdo con los antecedentes de la investigación, Pablo Gerardo G. M., conocido de la familia, habría agredido sexualmente a Alexa en al menos 15 ocasiones cuando ella todavía era una niña.
En 2021, Alexa y su madre, Marisol, acudieron ante la FEM para denunciar las agresiones y las amenazas que enfrentaban. Como medida de protección, ambas permanecieron durante 19 días en una casa de resguardo antes de regresar a su domicilio.
Sin embargo, la violencia no habría terminado con aquella denuncia.
Meses después, la adolescente desapareció en circunstancias que marcaron para siempre a su familia. Su madre también se convirtió en víctima de un ataque que estuvo a punto de costarle la vida.
El 6 de junio de 2022, según los antecedentes del caso, “El Yayo” irrumpió en la vivienda de Alexa, ubicada en la colonia Genaro Vázquez, en Chihuahua capital, y se llevó a la adolescente.
Cuando Marisol intentó impedir que se llevara a su hija, el agresor le disparó en repetidas ocasiones. La mujer sobrevivió, aunque sufrió lesiones graves, entre ellas una fractura de mandíbula.
Ese mismo día se activó una Alerta Amber para localizar a Alexa.
La búsqueda comenzó, pero los días se convirtieron en meses y los meses en años. La adolescente no fue localizada y la familia continuó esperando información que permitiera reconstruir lo sucedido.
El 13 de diciembre de 2022, más de seis meses después de la desaparición, Pablo Gerardo G. M. fue detenido en la colonia Díaz Ordaz, en Chihuahua capital.
De acuerdo con los antecedentes del caso, conducía un vehículo con características similares al que habría sido utilizado durante el rapto e intentó identificarse con un nombre falso.
Su detención permitió avanzar en el proceso penal, que finalmente concluyó con una sentencia de 84 años y cinco meses de prisión.
No obstante, la resolución judicial no ha significado el final de la búsqueda.
La familia continúa sin conocer el paradero de Alexa, mientras las versiones sobre lo que pudo haber ocurrido permanecen sin una confirmación pública que permita cerrar esa parte de la historia.
OFRECIERON 200 MIL PESOS POR INFORMACIÓN….
En noviembre de 2025, la Comisión Estatal de Búsqueda ofreció una recompensa de 200 mil pesos por información fidedigna que contribuyera a localizar a Alexa Itzel Núñez Sierra.
Cuando desapareció tenía 13 años. En octubre de 2026 tendría 17.
Más de cuatro años después, su ausencia sigue pesando sobre su familia. Su madre sobrevivió al ataque, pero la incertidumbre sobre el destino de su hija permanece.
La sentencia contra “El Yayo” representa un avance judicial, aunque todavía falta esclarecer el punto fundamental: dónde está Alexa y qué ocurrió después de aquella madrugada.
El caso de Alexa Itzel no puede cerrarse únicamente con una condena, por elevada que sea la pena impuesta.
La pregunta sigue retumbando en Chihuahua: ¿la arrojó a ácido, la enterró en algún lugar o existe alguna posibilidad de encontrarla con vida?
Hoy, ninguna de esas hipótesis puede darse por confirmada con la información disponible. Lo que sí permanece es una adolescente desaparecida, una familia que exige respuestas y una búsqueda que no debe detenerse.
La FEM y las autoridades responsables tienen el desafío de continuar las investigaciones, verificar cada indicio y esclarecer el destino de Alexa.
Porque detrás de los años de prisión hay una historia que sigue sin resolverse: la de una niña que desapareció, una madre que sobrevivió para buscarla y una familia que lleva más de cuatro años esperando saber qué pasó.
“El Yayo” ya recibió una condena. Alexa sigue desaparecida. Y mientras no se conozca su paradero, la historia no habrá terminado.