Por el Escribiente….
Cuando la negligencia alcanza la mesa de los pacientes y el abuso presuntamente se instala en las oficinas, la pregunta ya no es quién administra el hospital, sino quién está vigilando a quienes tienen la responsabilidad de hacerlo.
CHIHUAHUA, CHIHUAHUA.— Una institución destinada a cuidar la salud mental de personas en condiciones de vulnerabilidad vuelve a quedar bajo cuestionamiento. Esta vez, las denuncias apuntan al Hospital de Salud Mental (HOSAME), ubicado en la colonia Zootecnia, al sur de la capital del estado, donde trabajadores reportan una situación que, de confirmarse, resultaría inadmisible en cualquier establecimiento de salud: alimentos presuntamente contaminados con gusanos servidos a los pacientes.
El señalamiento no es menor. De acuerdo con testimonios de trabajadores, durante el desayuno de este jueves 29 de Octubre,se habrían encontrado gusanos en los frijoles destinados a la alimentación de los pacientes. Un hecho que obliga a formular una pregunta elemental: ¿quién está supervisando la calidad, preparación y condiciones sanitarias de los alimentos que se sirven dentro del HOSAME?
No estamos hablando de un restaurante ni de un comedor cualquiera. Estamos hablando de un hospital donde los pacientes dependen de la institución para recibir atención, cuidados y alimentación en condiciones dignas. La seguridad alimentaria no es un favor administrativo, es una obligación.
Y mientras la preocupación por los alimentos crece, las denuncias laborales revelan otro frente que merece una investigación seria.
……Trabajadores aseguran que la salida de la anterior administradora no representó una transformación en la dinámica interna del hospital. Por el contrario, señalan que Alexis Nájera y Nancy Lugo continuarían presuntamente con prácticas administrativas cuestionadas por el personal, particularmente en el trato hacia los trabajadores y en las irregularidades relacionadas con los pagos.
Las inconformidades también alcanzan a Liliana González, señalada por empleados como una supervisora de trato autoritario y presuntamente hostil, especialmente hacia el personal de sustitución. Los denunciantes aseguran que se les imponen jornadas excesivas, cargas de trabajo desproporcionadas y presiones que consideran fuera de lugar.
Lo más preocupante es que, según los trabajadores, ya se han presentado diversos escritos de inconformidad sin que perciban una respuesta efectiva.
La pregunta es inevitable: ¿existen mecanismos reales de supervisión dentro del hospital o las inconformidades terminan archivadas mientras las prácticas denunciadas continúan?
……Otro de los señalamientos que exige atención es el relacionado con el pago al personal de sustitución.
Los trabajadores denuncian que no reciben íntegramente las cantidades que les corresponden y cuestionan la actuación del área de Recursos Humanos ante esta situación.
También refieren jornadas excesivas y presiones para realizar actividades adicionales, incluso labores relacionadas con la limpieza de áreas donde se manipulan o sirven alimentos, bajo circunstancias que consideran inadecuadas.
Si estos señalamientos son ciertos, no estamos frente a simples diferencias administrativas: estamos ante posibles vulneraciones a los derechos laborales de quienes sostienen diariamente la operación de una institución de salud.
…….¿Y LAS EVIDENCIAS? DENUNCIAN QUE DESAPARECIERON FOTOGRAFÍAS
A la controversia se suma otro señalamiento delicado: trabajadores aseguran que fotografías que documentaban presuntamente las condiciones de los alimentos habrían sido eliminadas o retiradas por una persona identificada como Lili.
Este punto también debe esclarecerse. Si existen imágenes que documentan un posible riesgo sanitario, deben preservarse para facilitar cualquier investigación. La transparencia no debería representar una amenaza para ninguna administración.
ICHISAL Y GIL BAEZA: LA RESPONSABILIDAD DE SUPERVISAR NO SE PUEDE DELEGAR AL SILENCIO
Las denuncias obligan a poner la mirada sobre el Instituto Chihuahuense de Salud (ICHISAL) y su director, Gil Baeza.
No basta con esperar a que las inconformidades escalen o a que un problema sanitario se convierta en una emergencia. La supervisión institucional debe ejercerse antes de que los pacientes resulten afectados.
Es necesario que se investigue la actuación de Alexis Nájera, Nancy Lugo, Liliana González, Néstor Rodríguez y las áreas administrativas y de Recursos Humanos involucradas en los señalamientos.
También deben revisarse las acusaciones de posible nepotismo, los criterios para la toma de decisiones, las facultades de quienes imponen sanciones y la forma en que se administran los pagos al personal de sustitución.
Pero hay una prioridad que no admite espera: la inspección sanitaria del HOSAME.
Las autoridades competentes deben acudir, revisar la cocina, verificar los procesos de almacenamiento, preparación y distribución de alimentos, tomar muestras cuando corresponda y determinar si existen riesgos para los pacientes.
También es indispensable escuchar al personal, proteger a quienes denuncian y evitar cualquier represalia.
…….EL HOSAME NO PUEDE CONVERTIRSE EN UNA INSTITUCIÓN DONDE NADIE RESPONDE
Una institución de salud mental debería ser sinónimo de protección, dignidad y atención humana. No puede permitirse que las denuncias sobre alimentos en malas condiciones, presuntos abusos laborales y pagos incompletos queden reducidas a rumores de pasillo.
Si hay responsabilidades, deben determinarse. Si existen irregularidades, deben corregirse. Y si las denuncias no corresponden a la realidad, las autoridades tienen la obligación de demostrarlo mediante investigaciones transparentes.
Aquí no se está pidiendo un favor. Se está exigiendo el cumplimiento de obligaciones institucionales.
La pregunta final es para quienes tienen la responsabilidad de vigilar el funcionamiento del HOSAME: ¿van a esperar a que ocurra algo más grave para intervenir?
Porque los pacientes no pueden defenderse solos frente a un plato de comida en malas condiciones, y los trabajadores no deberían tener que elegir entre conservar su empleo o denunciar lo que consideran injusto.
HOSAME, al sur de Chihuahua: la salud de los pacientes debe estar por encima de cualquier interés administrativo. Y la rendición de cuentas no puede seguir esperando.