Para las madres buscadoras, el 10 de mayo no es una fecha de celebración, sino una oportunidad de alzar la voz, denunciar y exigir justicia y razón sobre el paradero de sus hijos y familiares desaparecidos.
En un país con más de 133 mil personas desaparecidas, entre ellos “nuestros hijos e hijas, esposos, esposas, padres, madres, hermanos, hermanas, alzamos la voz y seguimos sosteniendo que como madres hoy no tenemos nada que celebrar”, aseguraron junto a sus familias y amigos en la 14 Marcha de la Dignidad Nacional Madres Buscando a sus Hijos.
Provenientes de diferentes estados del país como Chihuahua, Coahuila, Jalisco, Sinaloa, Tamaulipas, Querétaro, estado de México, e incluso de países de Centroamérica, continúan en el camino que les ha cambiado la vida 180 grados en la salud, lo físico, lo económico, lo laboral y familiar.
Como es el caso de Karla Estrada, quien vino desde Chihuahua y lleva casi una década buscando a su primogénito Luis Manuel Rojas, desaparecido el 12 de noviembre de 2017.