Cuauhtémoc, Chih.– En tiempos donde la política suele quedarse en el discurso, el secretario de Desarrollo Humano y Bien Común, Rafa Loera, optó por salir del escritorio y recorrer a pie las calles del municipio de Cuauhtémoc, en una dinámica que —más allá de lo protocolario— busca recoger de primera mano el pulso real de la ciudadanía.
A través de sus redes sociales, el funcionario estatal compartió parte de este recorrido, en el que dejó claro que la estrategia no se limita a la entrega de programas como NutriChihuahua, sino que apuesta por algo más directo: escuchar, observar y entender las necesidades específicas de cada familia en la región noroeste del estado.
No es la primera vez que Loera implementa este tipo de acercamientos.
De hecho, ha convertido estos recorridos en una constante, bajo la premisa de que ningún programa social puede ser verdaderamente efectivo si se diseña lejos de la realidad que viven las comunidades.
Acompañado por su equipo de trabajo, conocidos como los “Chalecos Azules”, el secretario insistió en que la cercanía con la gente no es un acto simbólico, sino una herramienta clave para detectar carencias reales en cada calle, en cada hogar y en cada historia de vida que muchas veces no llega a las estadísticas oficiales.
En el fondo, el mensaje también tiene lectura política: reforzar la presencia territorial y mostrar un gobierno activo, alineado con la directriz de la gobernadora Maru Campos, quien ha impulsado que los programas sociales no se queden en zonas urbanas, sino que alcancen hasta los rincones más apartados del estado.
Así, entre recorridos, saludos y diagnósticos de banqueta, la administración estatal intenta posicionar una narrativa clara: la política social no solo se planea… también se camina.