Luego del lanzamiento del pasado miércoles, el director de vuelo Jeff Radigan informó a la tripulación de Artemis II que el Equipo de Gestión de la Misión dio luz verde a la maniobra de inserción translunar (TLI), lo que significa que los cuatro astronautas ya van rumbo a la Luna y “no hay vuelta atrás”.
Esa operación consiste en un encendido de motores que aumenta significativamente la velocidad, alargando la órbita circular a una elíptica muy ovalada cuyo apogeo roza la órbita lunar.
El motor del Sistema de Maniobras Orbitales, ubicado en la base del módulo de servicio de la cápsula Orión, comenzó a funcionar mientras la nave espacial atravesaba el punto más bajo de su órbita elíptica.
Durante su segundo día fuera del planeta con música y ejercicios físicos que minimizarán la pérdida muscular y ósea que se produce en ausencia de gravedad.
Después de haber descansado cuatro horas y tras haber solucionado varios incidentes, como una pérdida de comunicación posterior al despegue y un problema con el inodoro de la nave espacial Orión, la tripulación se despertó con la canción Sleepyhead, de Young and Sick, proyecto de arte y música estadunidense liderado por el artista holandés Nick van Hofwegen y Green Light de John Legend y Andre 3000, reproducidas por el equipo de control de la misión, para supervisar los sistemas del vehículo durante la maniobra de encendido.
Plan de contingencia
Además utilizaron un volante de inercia, un dispositivo con cable que funciona como un yo-yo para poder hacer remo, sentadillas y peso muerto para fortalecer su cuerpo.
La nave encendió su motor principal en el módulo de servicio durante cinco minutos y 49 segundos.
El motor de Orión proporciona hasta 6 mil libras-fuerza (lbf) de empuje, lo que equivale aproximadamente a 2 mil 720 kilogramos-fuerza (kgf) de empuje, suficiente para acelerar un coche de 0 a 96.5 kilómetros por hora en unos 2.7 segundos.
El inconveniente con la comunicación provocó una pérdida temporal de la misma con la nave, la tripulación podía escuchar a los expertos de la NASA en la Tierra, pero ellos no podían escuchar a los cuatros astronautas.
También se informó de una luz de avería intermitente poco antes de que la nave espacial Orión, de 100 metros de altura, entrara en una órbita más alta alrededor de la Tierra, por encima de donde se encuentran los satélites y la Estación Espacial Internacional.
Esa luz indicó un percance con el ventilador del inodoro, que elimina los olores y las partículas en suspensión, el cual se atascó, según anunció el portavoz de la NASA, Gary Jordan, en transmisión en directo de la misión.