El bombazo que soltó una reportera en Palacio Nacional frente a la presidenta Claudia Sheinbaum, al preguntar sobre un “fiscal antisecuestros de Chihuahua” al que le había retirado la visa Estados Unidos, no ha hecho hablar a los dos más conocidos fiscales del estado, el general César Jáuregui Moreno y el especializado en Operaciones Estratégicas y Combate al Secuestro, Arturo Zuany.
Han guardado absoluto y conveniente silencio tanto el jefe de jefes del ministerio público estatal como su exdirectora de la Agencia Estatal de Investigación, luego “ascendido” a fiscal especializado, movimiento que lo llevó a perder el control total que antes tenía de la Policía Ministerial (con todo lo que ello implica en $$$) y asumir una posición que parece muy importante, pero en realidad Zuany la ha reducido a la nada, después del paso estelar de Arturo Velasco por la misma oficina de Operaciones Estratégicas.
Ahora sabemos que la reportera que cuestionó a la Presidenta tenía valiosa información de un paquete importante de visas de Estados Unidos retiradas a funcionarios mexicanos. Pero en esta ocasión no eran funcionarios morenistas de la 4T, sino de varios estados, entre los que estaría el caso de Chihuahua, con el indeseable -al menos para el Tío Sam- Zuany.
La Presidenta fue cortés y diplomática. Bateó la pregunta de homerun diciendo que era un tema de Estados Unidos en el que México no tiene injerencia, pero seguramente pidió la información después de esa mañanera del miércoles de la semana pasada.
La versión fue tomando fuerza y extendiéndose en todas las corporaciones de seguridad del estado y a niveles gubernamentales altos, pero ni la Fiscalía General del Estado ni robusto el aparato de Comunicación Social del Ejecutivo han tenido cara para salir a negar lo de la visa de Zuany, menos el mismo fiscal especial, reconocido por esconderse de los problemas, no por enfrentarlos. ¿Por qué tanto silencio?
Eficaces y eficientes como pocos, los secretarios de Hacienda y Gobierno, José de Jesús Granillo y Santiago de la Peña, le han entrado al toro por los cuernos para operar el alza al Impuesto Sobre Nómina, contemplada en la Ley de Ingresos del Ejecutivo, presentada a finales de noviembre por la Gobernadora Maru Campos al Congreso del Estado, con el fin de obtener la aprobación en este mes de diciembre.
Hasta el fin de semana los secretarios no han logrado un acuerdo con los empresarios, pero han extendido el proceso de diálogo en el que han estado desde se presentó el Paquete Económico 2026.
Salvo un chispazo de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) que se ha mostrado a favor del alza, con la promesa de que podría ser “reembolsable” con obra pública, la generalidad de los organismos empresariales de la capital sigue en contra del incremento, que vendría a darle al Ejecutivo algo así como dos mil 400 millones de pesos extra, para ocupar en inversión pública.
Granillo y Santiago han tenido que enfrentar la extraña coincidencia de estos tiempos, en la que los empresarios de Chihuahua parecen unidos a Morena, pues el coordinador de los diputados guindas ya anunció que irá contra el alza fiscal y contra la solicitud de un crédito por otros tres mil millones de pesos.
Los funcionarios estatales tienen entonces ante sí el desafío de sacar adelante el Paquete Económico, el que sea posible, aunque no sea el ideal, en un entorno complejo de finanzas públicas y visiones políticas que chocan entre sí.
Caballo que alcanza, gana, dice el viejo dicho mexicano que bien podría aplicarse al secretario de Desarrollo Humano y Bien Común, Rafael Loera Quezada, quien del sótano de las encuestas que circulan entre la clase política, pasó a dispurtarle el primer lugar al fiscal general del Estado, César Jáuregui Moreno.
La encuesta de diciembre de Massive Caller muestra que, más allá del empate técnico en el primer lugar de las menciones entre los aspirantes panistas, es el que más ha crecido es Loera, dejando atrás a liderazgos panistas como al coordinador de los diputados del PAN, Alfredo Chávez y a la diputada federal María Angélica Granados, mejor conocida como “Manque”. Los demás que levantan la mano ya son mero relleno.
El secretario a cargo de los programas sociales de la administración de Maru Campos despunta así como la opción más viable de Acción Nacional para ser su candidato a presidente municipal de Chihuahua, si el PAN quiere mantenerse por el camino de los triunfos electorales.