Parral.— Lo que debía ser una mañana de glamour político terminó en papelón público. El diputado federal por Movimiento Ciudadano y exalcalde de Parral, Alfredo Lozoya —mejor conocido como “El Caballo”— terminó revolcado en el piso junto con su caballo cuando grababa un promocional de autoelogio legislativo en la Plaza Hidalgo.
El legislador llegó muy montado, acompañado de staff, cámaras, micrófonos, dron y actitud de campaña anticipada. Pero la historia cambió en segundos: al intentar posar sobre la banqueta mojada para la toma “épica”, el equino resbaló sin aviso, se patinó y ¡pum! jinete y animal besaron el pavimento frente a ciudadanos y reporteros.
Ni el guion ni el ego estaban preparados para la escena.
Tras la caída, se activó el operativo de “recuperación de dignidad”: corrieron los asistentes, acomodaron al caballo, evitaron comentarios, y entre empujones y órdenes levantaron al animal. Lozoya se puso de pie, se sacudió el pantalón y —con esa sonrisa de “aquí no pasó nada”— siguió a cuadro como si el suelo no hubiera hablado.
No hubo fracturas en el diputado ni en el caballo… pero el impacto en la imagen fue otro boleto: el promocional no había salido, y ya era viral entre los presentes.
Porque una cosa es subirse al caballo de la política… y otra, muy distinta, no caerse en público.