La muerte del líder del narcotráfico Nemesio Oseguera Cervantes, ocurrida el pasado 26 de febrero de 2026 durante un operativo para su captura, provocó un reacomodo inmediato en la lista de los criminales mexicanos más buscados por autoridades de Estados Unidos.
Durante años, el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación figuró como uno de los principales objetivos del gobierno estadounidense, que ofrecía hasta 15 millones de dólares por información que condujera a su captura o revelara su paradero exacto.
Tras su abatimiento, la prioridad para agencias como la Drug Enforcement Administration pasó a manos de integrantes del llamado grupo de “Los Chapitos”, vinculados al Cártel de Sinaloa.
El nuevo objetivo principal es Jesús Alfredo Guzmán Salazar, por quien el gobierno de Estados Unidos mantiene una recompensa de 10 millones de dólares por información que permita su captura.
En el mismo nivel de prioridad se encuentra su hermano Iván Archivaldo Guzmán Salazar, también identificado como uno de los líderes de la facción criminal, y por quien igualmente se ofrecen 10 millones de dólares.
Dentro de la misma estructura familiar aparece Aureliano Guzmán Loera, hermano del histórico capo Joaquín Guzmán Loera.
Por su captura se ofrece una recompensa de 5 millones de dólares, aunque versiones extraoficiales señalan que el monto podría haberse elevado hasta 10 millones.
En la lista también aparecen los hermanos Alfonso Arzate García y René Arzate García, señalados como operadores del crimen organizado en la región fronteriza.
Las autoridades estadounidenses ofrecen 5 millones de dólares por cada uno.
Otro nombre dentro del listado es Carlos Omar Félix Gutiérrez, por quien se mantiene una recompensa de un millón de dólares.
Además, las agencias federales estadounidenses mantienen bajo seguimiento a otros mexicanos presuntamente vinculados con el narcotráfico internacional, aunque sin monto público de recompensa, entre ellos:
Alfonso Limón Sánchez
Adelmo Núñez Molina
Amado Núñez Meza, considerado armado y peligroso
César López López, también identificado como César Salais Sánchez o Arturo Jorge Salaiz. Este último fue declarado muerto en México, sin embargo autoridades estadounidenses sostienen que podría seguir con vida y residir en Los Ángeles, California.
El reacomodo en la lista refleja la reconfiguración del mapa criminal tras la caída de “El Mencho”, lo que mantiene a las agencias de seguridad de México y Estados Unidos en alerta ante posibles disputas internas entre grupos del narcotráfico por el control de rutas y territorios.