Por: El Escribiente
Un policholo de la Policía Municipal salió peor que el llamado Ángel del Diablo, un adicto que se atrincheró el domingo por la tarde en la casa de su padre en la colonia Sahuaros, tras haberse liado a golpes con otra persona del sector.
Resulta que en medio del operativo para detener al malviviente de la popular colonia al norte de la ciudad, un agente de la Policía Municipal trató de impedir de la peor manera el trabajo periodístico que realiza Acción en la Noticia 24/7.
El agente, del que tenemos pocos datos por el momento, reprendió al reportero que trabajaba en la trasmisión directa de los hechos, intentando forzarlo a que abandonara el lugar, a pesar de que cumplía su función dentro de los protocolos, sin violar los cordones de seguridad.
Al policholo mentado, sin embargo, se le hizo fácil incluso molestar durante la trasmisión en vivo al reportero pues, de acuerdo con sus compañeros, así es de maleducado y excesivo en todo lo que hace.
El agente, de quien por ahora nos reservamos sus generales, pero que deberemos mantener bajo la lupa, es muy conocido porque lo cambiaron al Distrito Colón, después de que lo descubrieron tapando con imanes los números oficiales de la patrulla que conducía, con seguramente no muy buenas intenciones.
El senador morenista Juan Carlos Loera de la Rosa estrenó casa de campaña… perdón, casa de enlace en la capital del estado, pues su origen político y sus aspiraciones están en Juárez, según los militantes del partido guinda, pero como legislador representa el territorio del estado de Chihuahua.
Loera mostró el trabajo que trae en sus bases sociales de la ciudad, con una sencilla ceremonia de apertura a la que fueron convidados quienes lo han apoyado en todas sus aventuras electorales, desde antes de ser candidato a gobernador en 2021.
Pero además, entre las lonas con la leyenda de “el pueblo manda”, mostró su compromiso social al instalar su nueva oficina de representación en la esquina de la Victoria y la 12, en plena zona de tolerancia de la capital, lugar tradicional de operación de las trabajadoras sexuales y punto de tránsito de miles de personas de los estratos sociales más bajos.
Desde luego que entre los morenistas desató comentarios el legislador juarense, a quien algunos tratan de limitar a la frontera para sus aspiraciones en 2027, pero no deja de tener representación estatal ni alcances suficientes para trabajar en posicionarse en todo el estado. No por nada cada semana o cada 15 días hace sus recorridos por diversas zonas de la capital y de otras ciudades de la entidad.
Andaba solo, desprotegido el policía municipal Jesús Gerardo G.H, detenido la noche del viernes pasado en la colonia CDP con nueve rifles de asalto, casi dos mil cartuchos y medio kilo de marihuana.
El agente, nos aseguran los más enterados, era “independiente” en el negocio criminal, es decir, andaba por la libre, sin la protección de los muchachitos del Cártel de Sinaloa o del Cártel de Juárez; proveía al mejor postor los juguetitos que le llegaban o se traía desde los Estados Unidos.
Ahí está la clave de su detención, nos reportan. Cayó porque lo pusieron esos enlaces que obligadamente tiene la delincuencia organizada con las corporaciones de seguridad y fue detenido no propiamente al gran trabajo de inteligencia que presume la Agencia Estatal de Investigación (AEI), sino porque no tenía una organización criminal que lo protegiera.
Ahí la explicación de lo ocurrido. Lo que falta es la explicación del director de Seguridad Pública Municipal, Julio César Salas, pues es sabido que había reprobado exámenes de confianza desde el año pasado, pero su baja estaba todavía en proceso. Lo tenían escondido en trabajo de escritorio, sin patrullar en las calles, pero era mantenido en la nómina a pesar de las sospechas.
Porque no solo reprobó exámenes de confianza. Sabemos que también el año pasado fue involucrado en el robo de un arma oficial de un Policía Ministerial, que él compró a un malandrillo, que a su vez la habría hurtado al elemento estatal.
¿En manos de quién estamos?
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Por cierto y para no dejar nada pendiente, tenemos el dato de que los sicarios que asesinaron hace una semana al inspector jefe de la Policía Estatal, Víctor Hugo Sosa Martínez, traían pelucas güeras como parte del plan para cometer el crimen.
Hay reportes extraoficiales de este disfraz utilizado por los tres sujetos que habrían atacado al elemento de la Policía Estatal, en calles de la colonia Villas del Real el lunes pasado, apenas pasadas las ocho de la mañana.
El disfraz habría sido para asesinar a su víctima y despistar cualquier mecanismo de reconocimiento de las cámaras de la llamada Plataforma Escudo de la Policía Municipal, que otra ocasión dio muestras de tener algunos agujeros, dado que no han sido atrapados los asesinos materiales, solo cuatro personas -tres hombres y una mujer- acusados de participar de forma indirecta en el crimen.
Hasta donde conocemos, serían tres participantes directos del grupo delincuencial que ordenó la ejecución y otros más implicados como halcones y recopiladores de información.