Por: El Escribiente…
Arriba de 380 cadáveres, cuando menos, van a ser en total los que se encuentren en el crematorio de la colonia Granjas Polo Gamboa, de Ciudad Juárez, abandonado por los responsables de garantizar el último destino de esos restos de seres humanos.
La cifra total de muertos encontrados en ese lugar todavía no ha sido determinada por la Fiscalía General del Estado ni la Comisión Estatal para la Prevención de Riesgos Sanitarios, pese a que desde el viernes comenzaron con trabajos en turnos extra a fin de determinar qué pasó en ese lugar para que terminaran esos cuerpos insepultos apilados como muebles viejos y desvencijados.
Hasta donde sabemos, son personas que murieron de causas naturales, porque son las susceptibles de ser cremadas una vez que lo piden sus deudos; son muertos ya velados y llorados, además de embalsamados, para que puedan permanecer en los ataudes los días que dura el proceso funerario.
No son, pues, víctimas de crímenes ni de la violencia, sino unos cuantos cientos de personas de las más de dos mil que mueren al año en la frontera por complicaciones de salud o la misma edad avanzada. Por fortuna no son producto de una de tantas masacres de las que se duele Chihuahua.
Así las cosas, no sabemos qué es peor, si la violencia criminal que azona la frontera o el evidente descontrol que padece la autoridad, incapaz de verificar el cumplimiento de normas sanitarias y de seguridad básicas, dentro de las cuales debieran conducirse todos los negocios, pero en especial los relacionados con los decesos de las personas.
La FGE no ha querido decir cómo procederá contra los responsables del crematorio, por el simple hecho de que no hay precedente de algo así. No hay ley, no hay delito claro, salvo irregularidades administrativas, por ahora, y la evidencia de un fraude monumental no por el costo económico, sino por el impacto emocional de las personas, al saber que sus muertos, que ellos pensaban ya descansaban en paz, estaban apilados como cajas viejas en un cuarto pestilente lleno de más y más cadáveres.
Es un fraude claro porque a muchos deudos que lloraron y velaron a sus difuntos les dieron las cenizas después, como si ya los hubieran reducido a polvo en un crematorio, pero resultó que quién sabe qué desechos les hayan dado.
Es un escándalo mayúsculo que afecta a cientos de familias, a miles de personas, a padres, madres, hijos, nietos, tíos, sobrinos y demás, que creyeron a sus seres queridos descansando en paz.
Por un mínimo de dignidad humana, la FGE y las autoridades sanitarias no pueden hacer otra cosa más que actuar de manera contundente para castigar esta irregularidad.
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Por las redes sociales de los morenistas y en otros círculos políticos circula el video de la dirigente nacional de Morena, Luisa María Alcalde Luján, en el que presume anticipadamente la ventaja de su partido sobre el PAN y cualquier otro, en los estados de Nuevo León y Chihuahua.
La lideresa con raíces en Chihuahua, hija de Bertha Luján y Arturo Alcalde, menciona que una encuesta de El Heraldo de México le da una ventaja prácticamente insuperable e irreversible a Morena, la cual, considera, habrá de mantenerse de aquí a las elecciones de 2027.
Con los punteros de Cruz Pérez Cuéllar y Andrea Chávez, alcalde de Juárez y senadora, el morenismo presumió bastante el video mensaje de su dirigente Luján Alcalde, dando por sentada esa ventaja crucial y anticipada con la que Morena pretende despedir al PRI y al PAN del Gobierno del Estado, donde ambos partidos han consolidado su presencia sexenio tras sexenio.
Pero además del aliento que manda al morenismo la dirigente, lo que destaca es que desde ese partido ven como un problema la contienda interna, más que la constitucional. Es decir, lo dificil, creen, será decidir quién es el candidato o la candidata a gobernadora, si Cruz o Andrea, no quién sea el que le pongan enfrente tanto el PAN como el PRI, solos o en alianza.
Dar por ganado a Chihuahua puede, de entrada, generar un exceso de confianza y que bajen la mano los morenistas, además de empezar a generar divisiones internas antes de tiempo, por la pelea para obtener la candidatura, en una batalla que se antoja brutal.
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El Alcalde Chava Calderón de Parral llevó al municipio a la ruina financiera, en apenas nueve meses de gestión, tiempo récord para un político dedicado a llenarse las bolsas de dinero y a destruir cualquier obra buena de gobierno.
Es una lástima, según los parralenses, pues el ayuntamiento sobrevivió a cinco años de destrucción y negocios turbios del Alcalde Alfredo “Caballo” Lozoya y a tres de su chalán sucesor, César Peña Valles, ambos de Movimiento Ciudadano, pero ahora aparece destrozado por una administración que se vendió como un cambio necesario para relanzar a Parral como la capital del mundo.
Lo que más les duele a los parralenses es la esperanza perdida, ya que votaron por eso, por la esperanza que ofrecía el proyecto de Chava, ante la fatal alternativa de otro gerente del “Caballo”, que también hizo chilar y huerto con los recursos municipales.
Ahora, Calderón enfrenta el desmoronamiento de su gabinete, a causa de su voracidad y corrupción, con la operación de sus hermanos en el gobierno; enfrenta señalamientos de hincarle el diente a todo el gasto municipal y, la más reciente, de tratar de extorsionar a Telcel para permitirle la operación de sus antenas de comunicaciones, un tema estrictamente federal y de seguridad estratégica.
Chava se ganó sendas denuncias en la Fiscalía General de la República y la Fiscalía Anticorrupción de Chihuahua, lo que seguramente le dejará graves lecciones a él y peores consecuencias a las finanzas municipales colapsadas.
Lo relevante es que no parece haber un jefe político en el estado, con la capacidad suficiente para poner orden en Chihuahua. Dicen que Chava es protegido del secretario general de Gobierno, Santiago de la Peña, o al menos es lo que presume, que es intocable por la cercanía que tiene con el número 2 del Palacio de Gobierno.
De ser así, bonitas manos en la que está el futuro de Parral y de sus ciudadanos.
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