Policholo y Polichonte siguen en la mira

–Tiene foco rojo el Presupuesto Participativo
–Apuestan a que hay más de 100 en narcofosas

Gracias a los lectores que amablemente nos siguen, hemos identificado como Policholo y Polichonte a los agentes de la Dirección de Seguridad Pública Municipal (DSPM) que en dos ocasiones durante la semana pasada, trataron de impedir el trabajo periodístico.
Policholo es el que el domingo antepasado, en un caso de la colonia Sahuaros, trató de forma prepotente de interrumpir una trasmisión en vivo de las amenazas de un sujeto intoxicado.
Le dimos cuenta del sujeto en la entrega de la semana pasada. Es un policía tóxico y transa, que debieron cambiar de distrito policial en la ciudad porque lo encontraron tapándole el número a la patrulla, con quién sabe qué turbios intereses.
Polichonte es el apodo que los lectores le pusieron al elemento que, el pasado martes, intentó arrestar al reportero de Acción en la Noticia sin explicación alguna, apenas en cuanto arribó a hacer su trabajo en un accidente registrado en las calles Puerta Labrada y Puerta Barroca.
El elemento, nos aseguran, también trae larga cola de irregularidades en la DSPM y ya quedó debidamente denunciado por la agresión.
Polichonte, al parecer, actuó en represalia por lo de Sahuaros, al menos a eso hizo referencia cuando atacó al representante de este medio de comunicación.
El respaldo del director de la Policía Municipal, Julio César Salas, del alcalde Marco Bonilla y de las unidades de investigación de la Fiscalía General del Estado, quedó de manifiesto tras éste último incidente, por lo que, alentados además por nuestros seguidores, no vamos a quitar el dedo del renglón para que terminen estas prácticas de presión, hostigamiento y amenazas contra el periodismo.


Una vez concluida la jornada el Presupuesto Participativo en Chihuahua, los panistas nos hacen llegar un balance con la cabeza fría y una alta dosis de autocrítica; el resultado es que hay un enorme foco rojo encendido en el Gobierno Municipal que encabeza Marco Bonilla, porque quedó a deber muchísimo el nivel de votación.
Lo más evidente, dicen, es que en realidad fue un ejercicio pobre, porque no alcanzó siquiera a igualar el número de votantes del año anterior, en una jornada similar de dos días. Esto se vaticinaba desde el momento en que quedaron menos proyectos inscritos para participar en el 2025 con relación a los del 2024.
¿Por qué disminuyó la participación de la ciudadanía, si es evidente que las necesidades siguen ahí? A la administración municipal, de forma institucional, le corresponderá tener respuestas.
Pero ahora el análisis se debe centrar en si era realmente necesario crear una coordinación aparte o si esta decisión tuvo que ver con la disminución de proyectos participantes, ya que cuando la Dirección de Desarrollo Humano se hacía cargo de la jornada, hubo más interés por participar.
¿Habrá tenido qué ver la pobreza en la votación con la figura que fue nombrada a la cabeza de la Coordinación de Participación Ciudadana, la exdiputada federal Laura Contreras? Ella no brilló como legisladora federal más trabajadora en su tiempo, al contrario; por eso queda la duda de qué tanta responsabilidad tuvo en este bajón.
Fue evidente la falta de promoción de parte de Contreras las semanas previas a la votación y la única intervención que tuvo ante los medios fue una rueda de prensa ocho días antes de la jornada. No fue una campaña de promoción intensa, de más tiempo y mejor estrategia en los mensajes.
Desde luego que la probable intervención de grupos de partidos políticos ajenos al de la administración también pueden haber sido factor, por lo que se deben prever candados en el reglamento para buscar que sea más difícil para liderazgos partidistas meterse en estas acciones 100 por ciento ciudadanas.
Solo el tiempo dirá, pero la realidad es que el haber bajado en el nivel de votación de un año a otro en el ejercicio del Presupuesto Participativo es una losa pesada para lo que viene.
Sí o sí, ahora la administración municipal tiene la obligación de superar los 100 mil votos ciudadanos en el ejercicio del 2026, para demostrar la efectividad en su equipo.


Los enterados, los que sí saben cómo está el teje y maneje de la Fiscalía General del Estado, afirman que en la zona de Ascensión, Casas Grandes y Nuevo Casas Grandes, fácilmente hay más de 100 osamentas, cadáveres y restos humanos de los cientos de desaparecidos.
Nada más hasta el fin de semana iban localizados los restos de unas 88 víctimas, entre huesos dispersos, cuerpos mutilados en estado de putrefacción y esqueletos semicompletos.
El primer hallazgo en Ascensión, nos reportan, fue gracias a un informante del Cártel de Juárez capturado en Estados Unidos y utilizado por la Agencia Antidrogas (DEA) como testigo protegido para unas cuantas acusaciones contra líderes criminales.
Otro hallazgo posterior fue obra de la captura de un mando regional del mismo cártel en Nuevo Casas Grandes, por parte del Ejército, quien reveló algunos de sus narcopanteones secretos en el vecino municipio de Casas Grandes, en los ejidos Zaragoza e Hidalgo.
Así, los restos de primeras 12 víctimas salieron antes de terminar el año pasado y otras más de 70 en lo que va de 2025, entre enero y febrero.
La apuesta es que la cifra rebase los 100 cadáveres o restos para las siguientes semanas, mientras que Servicios Periciales de la FGE avanza en la identificación de las víctimas. Hasta ahora tiene plenamente las identidades de seis personas, pero los perfiles genéticos de 10 más, por lo que ya están buscando a las familias de desaparecidos en la región para hacer las pruebas de cotejo.

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