Mayoría de escoltas de ‘El Mencho’ estaba a 2 kilómetros de distancia de su guarida en Tapalpa

El operativo para capturar a Rubén Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho, abarcó más de cuatro kilómetros a la redonda del Country Club de esta localidad, y tendieron un cerco en todos los puntos por donde el capo podía escapar.

El jefe del cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) huyó de su cabaña, la número 39, y habría recorrido al menos dos kilómetros en una camioneta por brechas y caminos empedrados que conducen a una zona boscosa, pero fue inútil.

Según testimonios de pobladores obtenidos por La Jornada, mientras las fuerzas federales avanzaban para capturar a El Mencho, la mayor parte de sus escoltas, que estaba alojada en las cabañas de La Loma, fue sorprendida y trató de frenar el avance de las tropas del Ejército y la Guardia Nacional encendiendo los pastizales que van desde los terrenos del Country Club hasta los del Rancho Pinto, que forman parte de una misma propiedad separada por lo abrupto del terreno, pero conectadas por brechas.

“Una persona tranquila”.

Oseguera tenía en la cabaña 39 uno de sus santuarios y decenas de sicarios pernoctaban en las casas de La Loma. A sus vecinos les parecía “una persona tranquila”.

Sin embargo, además de los hechos de violencia que el domingo alteraron la zona montañosa y campirana a la que cientos de visitantes arriban cada fin de semana –hay quienes la consideran el Valle de Bravo de los jaliscienses–, el lunes, personal de la Fiscalía General de la República (FGR) y del Ejército realizó diligencias, como parte de la carpeta de investigación FED/FEMDO/FEIDICS-JAL/0000230/2026, en las cabañas de La Loma, abandonadas de manera abrupta, pero donde quedó huella de cómo dormían los sicarios y la manera en que vigilaban el entorno, así como del uso de armas de fuego y explosivos con los que trataron de evitar la captura de su jefe.

Se rompió la pax narca

Al filo de las 7 de la mañana, el sonido de los helicópteros alteró la tranquilidad de Tapalpa, un pueblo mágico que se localiza en la zona serrana de Jalisco. Los testimonios de habitantes y empleados de los hoteles y centros recreativos se narran con miedo. Todos sabían que el control de todo estaba –aunque nadie afirma que ya haya terminado– en manos de los integrantes del CJNG y que El Mencho y su gente se movían entre Tapalpa, El Grullo, Villa Purificación y Autlán.

El acceso principal del Country Club, que se localiza a cinco kilómetros del centro de esta comunidad tiene techos de teja, y en muchas construcciones sus paredes se levantaron con adobe que luego pintaron de blanco con una franja marrón, lo que hace de este sitio una comunidad llamativa, atractiva para el turismo. Tranquila en apariencia, se vive lo que se conoce como pax narca.

El domingo esa paz se rompió; gran número de integrantes del Ejército y de la Guardia Nacional se desplegó por tierra y aire, a pie-tierra, en vehículos artillados o en helicópteros para enfrentar a las huestes de Oseguera Cervantes, cuya organización es considerada por la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) como la tercera más peligrosa del mundo.

Los pobladores que quisieron contar parte de lo que sucedió ese día dieron cuenta de cómo las fuerzas federales desplegaron un cerco que abarcó más de cuatro kilómetros. Rodearon todo el Country Club y expandieron su operación hasta los límites de los terrenos de las cabañas de La Loma y las de Los Pastores.

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