POR: El Escribiente
El oso monumental que hizo “El Bayo” Abelardo Valenzuela, fiscal anticorrupción del estado de Chihuahua, está por cumplir un año, cuando se metió a la Ciudad de México sin el debido procedimiento para atrapar al exgobernador Javier Corral, antes de que asumiera como senador de la República por Morena, por una causa de peculado que jamás ha logrado aterrizar la dependencia estatal.
El recuerdo de la fecha viene a cuento porque, casi 12 meses después, salió de nuevo “El Bayo” a dar a conocer que ahora sí avanza el proceso en contra de quien fuera secretario de Hacienda del quinquenio corralista, Arturo Fuentes Vélez, declarado prófugo de la justicia desde marzo de 2023, tiempo desde el cual no ha podido echarle el guante al que manejó con todo descaro las finanzas de Chihuahua, cumpliéndole los caprichos a Corral y agravando la situación financiera del estado.
La semana pasada, Valenzuela Holguín dio una rueda de prensa para dar a conocer el aseguramiento de dos inmuebles que Fuentes Vélez donó a su esposa en cuanto supo que había una investigación en su contra; además, dijo el fiscal que le aseguraron e inmovilizaron cuentas bancarias tanto al exfuncionario como a sus familiares, con quienes supuestamente anda a salto de mata en Estados Unidos, desde aquel lejano 2023 en que decidió irse del estado para evitar ser apresado.
El problema de “El Bayo” es que, fuera de la palabrería en torno a sus actuaciones por las cuales se lanza constantes elogios él mismo, no ha logrado concretar un solo golpe contra el corralismo en un nivel alto.
Dirían los panistas de los años 2000 que no ha logrado cazar a los tiburones de la corrupción del gobierno del expanista Corral Jurado, hoy convertido en un morenista gracias al fuero constitucional con el que lo protegió la 4T; a lo mucho ha pescado algunos charales, insuficientes para dar evidencias de su capacidad como persecutor de los delitos de corrupción cometidos por políticos y particulares.
Ya es poca la credibilidad de la que goza Valenzuela, especialmente en Palacio de Gobierno, donde no lo ven con la suficiente eficiencia y sí con algún tipo de complicidad con los panistas del corralismo, incluso con quienes le jugaron las contras a la hoy gobernadora, Maru Campos.
¿Qué tanto es circo de los anuncios y las operaciones fallidas de “El Bayo” y qué tanto es realidad? Esa es la incómoda pregunta que seguramente nos iremos respondiendo con mayor claridad, conforme pase el tiempo y se vea si hay o no resultados del funcionario.
En un somero recuento de una semana, de unos cuantos días, observamos cómo se encendieron focos rojos en Guadalupe y Calvo, Ojinaga y Juárez, producto de confrontaciones entre grupos criminales, algunos de los cuales gozan de la protección de corporaciones de seguridad municipales, estatales y federales, como queda en evidencia a partir de la impunidad con que pueden operar.
Guadalupe y Calvo vivió cuatro días de balacera en plena cabecera municipal, mientras en Palacio de Gobierno y la Fiscalía del Estado decían que eran enfrentamientos allá en localidades alejadas, sin involucrar a la población civil.
Una cuenta de cuatro muertos dejó la refriega incontenible entre los grupos delincuenciales, mientras la alcaldesa morenista, Ana Laura González Ábrego, mandaba por redes sociales un video en el que decía estar encerrada y recomendaba hacer lo mismo a sus ciudadanos; luego, fue traída a Chihuahua para ser regañada por el secretario general de Gobierno, Santiago de la Peña, cuya incapacida de operación política ha quedado plenamente descubierta con pequeñas crisis regionales, ni se diga su capacidad de resolver en temas complejos de seguridad.
Después de eso, en fin de semana y en un antro fuera de horario, El Palace de Ojinaga, otro enfrentamiento acabó con la vida de un ciudadano americano, llevado herido a Presidio, Texas, donde falleció.
En este caso, la presidenta municipal panista Lucy Marrufo intentó disimular la situación, haciendo hincapié en los reportes de balacera, pero tratando de tapar el hecho de que la violencia fue en el exterior de un negocio que no tenía por qué estar abierto en la madrugada del domingo, pero lo estaba por arreglos con los mandos municipales de Gobernación y Seguridad Pública.
De nueva cuenta, ni rastro de autoridad estatal capaz de poner orden al descontrol político que representan esos hechos, causantes de un incidente binacional.
Luego, vino otra crisis de seguridad en Juárez, con más de 14 de muertes en unas cuantas horas, producto de una estrategia criminal para matar rivales. La convulsa frontera gobernada por otro morenista, Cruz Pérez Cuéllar, revivió la psicosis de años pasados, cuando las matazones obligaban a la población a encerrarse en sus casas para no ser víctimas colaterales de estos choques que la autoridad ha sido incapaz de frenar.
Esos botones de muestra reflejan el fracaso de las autoridades municipales, estatales y federales, tanto en materia de seguridad como en el necesario control político que deberían tener de todos los territorios. Panistas y morenistas se hunden solos.
La presidenta de Morena a nivel estatal, Brigite Granados de la Rosa, ya puede comenzar a presumir que en unas semanas, a lo mucho unos meses, podrá cumplir la meta de afiliación de militantes planteada para Chihuahua, con una cifra que se acerca a las 250 mil personas.
La estrategia que a nivel nacional maneja Andy López Beltrán, secretario de Organización de Morena, marcó una meta de afiliación para Chihuahua cercana a los 300 mil militantes incorporados y debidamente credencializados.
A paso firme, los morenos del estado han logrado rebasar las metas municipales y distritales, tarea algo compleja a pesar de la creciente aceptación del partido de la 4T, tanto por interés de pertenecer al proyecto de cambio como por las ambiciones políticas que pueden tener muchos.
Hay complicaciones en distritos de la capital y el sur del estado, lo que ha frenado la meta, pero siguen con mucho tiempo los operadores de la afiliación para llegar y rebasar el objetivo fijado desde la dirigencia nacional del partido que, en unos meses, podrá presumir que tiene el padrón más abultado de todos los que había logrado tener en Chihuahua cualquier partido de izquierda.