CHIHUAHUA, Chih.- Lo que debía ser un espacio de rehabilitación terminó convertido en un infierno para jóvenes y menores. Testimonios estremecedores revelan el calvario que vivieron al interior del anexo ANDAAR, ubicado en la avenida Tecnológico #5507, colonia Las Granjas.
De acuerdo con los afectados, el 8 de julio una madre acudió a CEAADIC en busca de una beca para internar a su hijo de 18 años recién cumplidos, pero aunque se le prometió apoyo, el ingreso al centro vino acompañado de cuotas en efectivo, multas de miles de pesos y reglamentos estrictos.
El 20 de julio, en la primera visita autorizada, la mujer encontró a su hijo en condiciones deplorables: ropa sucia, mal olor y evidente descuido. Entre lágrimas, el joven le relató que sufrían golpes constantes, humillaciones y malos tratos, además de una alimentación deficiente: avena aguada por la mañana y papas hervidas por la tarde.
Ese mismo día, otro menor de 14 años comentó que estaba siendo sometido a prácticas indebidas, pese a haber sido anexado únicamente por consumo inicial de marihuana.
En el testimonio también se señala que, al intentar dialogar con otra madre, el responsable del centro, identificado como Anhuar Campos, interrumpió con burlas: “Aquí les cuidamos a sus hijos”. Posteriormente, al retirar al joven, la familia recibió amenazas de otros internos.
El 25 de julio, acompañados por representantes de otro centro de apoyo, la familia acudió a la Fiscalía del Estado, donde médicos certificaron lesiones compatibles con maltrato. El caso quedó asentado bajo el número de reporte QJ142025, y se espera que las autoridades profundicen en la investigación.
Mientras padres desesperados buscan ayuda para salvar a sus hijos de las adicciones, algunos centros de “rehabilitación” se convierten en auténticas casas del terror.
