Este miércoles pacientes y personal de enfermería del Hospital General denunciaron un severo desabasto de medicamentos, material médico e insumos básicos, situación que ha generado tensión constante, reclamos e incluso conatos de agresión por parte de pacientes y familiares, quienes exigen atención sin que existan los recursos necesarios.

De acuerdo con los testimonios, parte del presupuesto correspondiente a este año no ha sido liberado, lo que ha provocado carencias críticas, principalmente en medicamentos. Los elevadores constantemente están descompuestos, lo mismo que el aire y calefacción y con el frio que se sintió, los pacientes temblaban de frio, principalmente los bebes y pesar de ello, a los guardias no les permiten que ingresen cobijas.
Este día al hablar con varios empleados del hospital, lo hicieron muy atemorizados porque dijeron algunos jefes están enterados de los desabastos y no hacen nada. También expusieron la prepotencia de algunos jefes de turno, como Mariela Machado, que asegura por ser hermana de un exlíder sindical, nadie le puede hacer nada y que la líder sindical Rosy Reyes, esta de su lado.
Ante estas situaciones, el personal se ha visto obligado a pedir a los familiares que compren los fármacos por su cuenta, en muchos casos sin receta formal, únicamente con un listado escrito, con el fin de poder atender a los pacientes y evitar conflictos mayores.
El desabasto es prácticamente total. No hay analgésicos, antibióticos ni antiinflamatorios, entre ellos metamizol sódico, ketorolaco, diclofenaco y paracetamol, así como antibióticos intravenosos, indispensables para pacientes en estado grave.
También se reporta la falta de medicamentos esenciales para pacientes intubados, como propofol, vecuronio, rocuronio, cloruro de potasio y sulfato de magnesio. En algunos casos, los procedimientos se realizan, pero no se administran los medicamentos correspondientes, debido a que no existen en el Hospital General.
En el área de pacientes renales, no hay albúmina, fármaco indispensable durante procedimientos como la paracentesis, lo que compromete seriamente la atención médica y la seguridad de los pacientes.
A la lista de carencias se suman pañales para adultos y bebés, bolsas recolectoras de orina, catéteres intravenosos de los calibres 18, 20 y 22, así como jeringas para insulina, afectando directamente a pacientes diabéticos, cuyos familiares deben adquirirlas por su cuenta para que el tratamiento pueda continuar.
Las soluciones intravenosas también son insuficientes; únicamente se surten dos cajas por departamento, sin disponibilidad constante de solución fisiológica ni cloruro de sodio.
Asimismo, no hay medicamentos para nebulizaciones o micro-nebulizaciones, como el salbutamol, utilizado en enfermedades de las vías respiratorias. El personal advierte que la situación podría agravarse con la llegada de la temporada invernal, cuando se incrementan los casos de bronquitis, espasmos bronquiales y padecimientos respiratorios, especialmente en niños.
“El personal de enfermería termina siendo el blanco del enojo de la gente. Muchos creen que es culpa nuestra, cuando en realidad no tenemos con qué trabajar”, señala el testimonio, destacando la impotencia de atender pacientes graves sin los insumos necesarios o de pequeñitos que sufren el dolor de la enfermedad y la carencia hasta de un pañal.
La inconformidad aumenta al contrastar esta crisis con la reciente inauguración de una nueva sala de espera en el Hospital General, en la que, según el personal, se invirtieron millones de pesos, mientras los medicamentos y materiales básicos siguen sin llegar.
“Puede estar muy bonita la sala, pero sin medicamentos, ¿de qué sirve? Ojala y la gobernadora se diera cuenta de lo que pasa para que nos ayudara”, cuestionan trabajadores del hospital.