Marcus, un hombre de 30 años de edad, de nacionalidad alemana, llegó a México hace aproximadamente un mes para visitar a un amigo mexicano con quien previamente había convivido en Alemania.
Ambos residían en un departamento, sin embargo, la estancia de Marcus en la ciudad estuvo marcada por la barrera del idioma, ya que no habla español y apenas se comunica en inglés.
A pesar de ello, Marcus logró hacerse conocido en la zona de talleres y restaurantes de mariscos El Bacatete, ubicados en el cruce de Flores Magón y calle 62, donde solía acudir con frecuencia.
Los hechos que cambiarían su vida ocurrieron la noche del 24 de diciembre. Desde temprana hora, Marcus consumió varias cervezas y, ya durante la madrugada del 25 de diciembre, se registró una fuerte discusión con su amigo.
De acuerdo con versiones, durante el altercado Marcus habría causado daños en cristales, lo que le provocó severas lesiones cortantes en ambos pies.
Horas más tarde, ya en la mañana de Navidad, arribaron unidades de la Policía Municipal, quienes procedieron a la detención de Marcus, trasladándolo a la Comandancia Sur.
Fue hasta la tarde del 27 de diciembre cuando Marcus recuperó su libertad. Sin dinero y sin apoyo, decidió regresar caminando al lugar donde se hospedaba. El trayecto agravó de manera considerable sus lesiones, provocándole inflamación severa y quemaduras, que posteriormente fueron catalogadas como lesiones de tercer grado en ambos pies.
Al llegar al domicilio, le fue negado el acceso. Sin alimento, sin refugio y visiblemente lesionado, Marcus acudió al restaurante El Bacatete, donde un conocido apodado “El Güero” le brindó algo de comida.
Posteriormente, el hombre se sentó en una banqueta, exhausto y en evidente estado de vulnerabilidad.
Fue entonces cuando familiares del otro involucrado realizaron una llamada al 911. Al arribar agentes de la Policía Municipal y observar la gravedad de las lesiones, solicitaron el apoyo de paramédicos de URGE, quienes le brindaron atención inmediata y lo trasladaron de urgencia a un hospital.
Hoy, Marcus se encuentra hospitalizado, solo, sin dinero, sin hogar, sin dominar el idioma y a miles de kilómetros de su país natal.
Un ciudadano alemán que llegó como visitante y terminó viviendo una Navidad marcada por el abandono, la violencia y la incertidumbre.
La pregunta queda en el aire:
¿cuál será el destino de Marcus, el alemán que no pasó una Feliz Navidad?