Cerca de 20 integrantes del bloque negro causaron destrozos en el edificio del Gobierno de la Ciudad de México y derribaron las vallas metálicas que protegían la sede, ubicada en las inmediaciones del Zócalo capitalino.
Los vestidos de negro y encapuchados intentaron ingresar a las oficinas de Comunicación Social, por lo que derribaron las estructuras metálicas que protegían el acceso principal. Ante ello, el personal de seguridad repelió el avance con extintores y gases, además de apagar las luces para dispersar a los manifestantes.
Durante el incidente, los policías que resguardaban el inmueble se protegieron con sus escudos mientras sorteaban las piedras lanzadas por los manifestantes, algunas personas también utilizaron martillos, así como aerosoles para realizar pintas en la fachada.
La caída de la protección dejó la puerta principal expuesta, la cual intentaron derribar, sin éxito, y sólo lograron romper los vidrios.
Ante ello, ocho hombres fueron detenidos, cinco remitidos al Ministerio Público y los tres restantes ante el Juez Cívico.