–Amparan padrinos a presunto asesino–¿Podría ser Duarte otro extraditado?–Carreteras: números que no cuadran–Halcón I de la Policía, en pausa–Muchas risas de Cruz y Juan Carlos en Santa Fe

Desde el 25 de octubre del año pasado, un caso de homicidio ha puesto en evidencia cómo, cuando hay relaciones y apellidos, la justicia puede volverse extraordinariamente flexible.
Alejandro R. M., presunto responsable del asesinato de Francisco Javier Romero, joven de 20 años de la colonia Continental, logró durante casi tres meses evadir a un juez penal estatal mediante recursos ante la justicia federal. Todo, pese a que la acusación es grave, la evidencia abundante y el desenlace mortal: llegó armado, disparó y mató… al equivocado.
Mientras por delitos menores la Fiscalía actúa con velocidad quirúrgica, en este caso el imputado tuvo tiempo suficiente para esconderse, ampararse, diluir pruebas y ganar oxígeno legal. Un trato preferencial que, según conocedores del ámbito penal, tiene explicación.
La defensa está encabezada por el exjuez Gregorio Hugo Véliz Andrade, impedido normativamente para litigar tras haber presidido tribunales, y padre de Jesús Véliz, exjefe de la Unidad de Homicidios de la Fiscalía Zona Centro. Demasiadas coincidencias para un expediente tan delicado.
La suspensión que impidió su detención es, por decir lo menos, cuestionable. Pero lo verdaderamente alarmante sería que, cuando finalmente comparezca ante la justicia estatal, un juez de Control “se confunda” y evite dictar la prisión preventiva oficiosa que la ley contempla para el delito imputado.
Casos como este son la prueba de fuego para los nuevos jueces surgidos de la reforma judicial. Ahí es donde deben demostrar que la justicia en Chihuahua no se dobla por presiones políticas ni por viejas lealtades… y que no se distrae en peleas de sillas o cuotas de recomendados.


Que los abogados de César Duarte tramiten amparos no sorprende a nadie. Lo novedoso es que ahora lo hagan para intentar frenar una posible extradición.
El exgobernador, recluido en el penal del Altiplano, promovió un nuevo juicio de amparo contra la resolución de la jueza federal que reclamó su orden de aprehensión, privación de la libertad… y extradición. Nadie quiere cargar con esa papa caliente.
Los juzgados se declaran incompetentes unos a otros y el asunto terminará en un Tribunal Colegiado. Mientras tanto, el fondo es claro: la investigación de la FGR por un presunto esquema de lavado de dinero para ocultar casi 74 millones de pesos desviados del erario.
Duarte ya está vinculado a proceso por uso de recursos de procedencia ilícita. Procesarlo en México es una cosa; entregarlo a Estados Unidos, otra muy distinta.
Con 92 narcotraficantes extraditados desde febrero de 2025 y un Trump insatisfecho, la pregunta es inevitable: ¿será César Duarte el primer exgobernador que el gobierno de Sheinbaum entregue a Washington?


Habrá que ver qué tramos de Chihuahua entran al Programa Nacional de Conservación de Carreteras y al Megabachetón anunciado desde Palacio Nacional.
Son 18 mil kilómetros de carreteras libres de peaje y 50 mil millones de pesos. Suena bien… hasta que se revisan los números. La red federal suma 52 mil kilómetros; de ellos, 40 mil son libres de peaje. Los ejes troncales, por donde circula casi toda la economía del país, tienen 10 mil kilómetros libres… y solo siete mil serán atendidos.
Aunque se anuncian empleos, sistemas de monitoreo y atención de baches en 72 horas, el esfuerzo sigue quedándose corto. Lo rescatable: 31 trenes de repavimentación que serán enviados a los estados.
Ojalá Chihuahua no quede fuera. Aunque sea en eso.


El Halcón I, helicóptero de la Policía Municipal, lleva semanas en tierra por mantenimiento. La causa: una válvula que tuvo que ser solicitada directamente a Bell, en Canadá, bajo estrictas normas aeronáuticas.
Mientras llega la pieza y se certifica la reparación, la vigilancia aérea se ha suplido con drones, cámaras PECUU y el helicóptero estatal. El comisario Julio Salas asegura que en los próximos días volverá al aire.
Más vale que así sea.


Coincidieron en Estados Unidos el alcalde Cruz Pérez Cuéllar y el senador Juan Carlos Loera. Ambos, con visas limpias y sonrisas listas.
Las imágenes los mostraron relajados, bromeando, compartiendo espacio en un evento binacional en Santa Fe, Nuevo México. Viejos adversarios, hoy sonrientes.
Han tenido choques fuertes, pero antier dejaron claro que, cuando se trata de intereses institucionales -y de la inminente carrera por la gubernatura-, también saben jugar a ser hermanitos.


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