Por Noel González Jiménez
Quién no ha escuchado de la etnia rarámuri, de la Sierra Tarahumara en Chihuahua, de las imponentes y majestuosas barrancas del cobre, del tren Chepe, de los paisajes únicos de Creel, del lago de Arareco, de la cascada de Basaseachi, de la rica gastronomía y arte que producen las manos de este pueblo que ha conquistado los paisajes más extremos y ha hecho de ellos su hogar.
Sí, los rarámuris, como todos los grupos étnicos de nuestro país son sorprendentes, están llenos de tradiciones, de una cosmovisión que deja perplejos a propios y extraños, que tienen una relación muy estrecha con la madre naturaleza, la cuidan y le tienen un profundo respeto.
Ubicados principalmente en la Sierra Madre Occidental que atraviesa el estado de Chihuahua y el suroeste de Durango y Sonora, este numeroso grupo comparte este vasto territorio con los Tepehuanes, Pimas, Guarojíos y Mestizos.


Este grupo vive de manera dispersa en rancherías y pueblos en los municipios de Guadalupe y Calvo, Morelos, Balleza, Guachochi, Batopilas, Urique, Guazaparez, Moris, Uruachi, Chínipas, Maguarichi, Bocoyna, Nonoava, Carichí, Ocampo, Guerrero y Temósachic, en el estado de Chihuahua.


Tras la llegada de los españoles, decidieron buscar refugio en lo alto de las montañas y en el fondo de las barrancas como una forma de resistencia a la evangelización, haciendo casi imposible el acceso a los grupos que buscaban conquistarlos.
Los tarahumaras se llaman a sí mismos rarámuris, que significa corredores a pie; proviene de las raíces: rara (pie) y muri (correr). A los mestizos en general se les designa con el término chabochi, que significa los que tienen barbas, y a los que conviven con ellos y comparten su cultura, les llaman napurega rarámuri.
Como bien lo describe su nombre, los rarámuris son conocidos por su alto rendimiento para recorrer grandes distancias, son los llamados pies ligeros. De entre los mejores atletas que se conocen tenemos a la corredora María Lorena Ramírez Hernández, originaria de Guachochi, ella se destacó por ganar, en el 2017, el primer lugar en el UltraTrail Cerro Rojo, una carrera de larga distancia de 50 kilómetros, en un tiempo de 07:20,00 y por haberlo hecho además con huaraches, sin calzado ni equipamiento deportivos.
Como ella, más personas se han destacado por su alto rendimiento, por correr con su vestimenta tradicional y con huaraches. Así, tenemos a Yulisa Fuentes, Isidora Rodríguez, Lucía Nava, Argelia Orpinel, Rosa Ángela y Verónica Palma quienes lograron el tercer lugar en la competencia The Speed Project, una carrera de relevos de 550 kilómetros que partió de Los Ángeles, California, y culminó en Las Vegas, Nevada, en marzo del 2024.
En su estrecha relación con la naturaleza y la religión, las festividades no pueden faltar. El calendario festivo está estrechamente relacionado con el ciclo agrícola. Las fiestas más importantes son el día de La Candelaria, Semana Santa, la fiesta del patrón de la iglesia, la Purísima Concepción, la Virgen de Guadalupe, la navidad, el fin de año y la Epifanía.
En las ceremonias se llevan a cabo las danzas de Matachines y Yúmari, excepto en Semana Santa en que se baila Fariseos y Pascola, y se ofrece tesgüino (bebida que se produce del fermento de maíz) y comida a Onóruame, que se comparte con los asistentes a la celebración.
El avance y desarrollo de la sociedad ha hecho que cientos de familias se vean en la necesidad de migrar a ciudades en busca de mejores oportunidades de vida. A esto se le suma la ola de inseguridad, la sequía, los incendios forestales y la falta de apoyo de los gobiernos estatal y federal.
En Chihuahua capital existen asentamientos rarámuris que aún son muy marginados, ellos buscan por todos los medios mantener su cultura y tradiciones. Los hombres fabrican violines, bolas, arcos y tambores, bateas, cucharas y tallan figuras con madera. Unos y otros tejen cobijas y fajas de lana con figuras geométricas como una forma de subsistir, mientras se adaptan a su nueva realidad.
Nuestros pueblos originarios tienen mucho que enseñarnos y que nosotros debemos aprender. En un mundo donde la tecnología, la globalización, las guerras imperialistas, la deshumanización están a la orden del día, es necesario voltear a ver a nuestro pueblo, a esos guerreros que, a pesar del tiempo, siguen de pie.