En la última jugada del encuentro ante el Atlético de San Luis, el arquero, Carlos Moreno, evocó la memoria de una figura imborrable en el Pachuca: Miguel Calero.
Con el tiempo añadido agonizando y el marcador en contra, el colimense abandonó su área para sumarse a la desesperada al ataque en un saque de esquina. Allí, en medio del área rival, firmó el empate definitivo (1-1) con el mismo instinto agónico que inmortalizó al legendario Cóndor colombiano.
El conjunto hidalguense remó contracorriente durante casi 70 minutos tras la expulsión de Eduardo Gabriel dos Santos Bauermann. Pese a la ventaja numérica, el ataque potosino tardó en resolver su falta de contundencia.
Sólo un zurdazo de Ronaldo Nájera, desviado en la trayectoria por el central Sergio Barreto, destrabó el partido en el tramo final (83) y pareció sellar el triunfo de los de casa.
Sin embargo, los Tuzos, golpeados por tres derrotas consecutivas en el arranque del torneo, encontraron en el arrojo de Moreno la rendija para evitar un nuevo tropiezo en la quinta jornada. El portero irrumpió libre de marca por el centro del área y picó su testarazo al poste izquierdo para emparejar el marcador.
Con el reparto de puntos, el Pachuca alcanzó las cuatro unidades, mientras que el San Luis se quedó con tres.