Los habitantes de Teherán despertaron ayer en un panorama apocalíptico y con la impresión de estar en una noche eterna, debido a que una espesa y negra humareda cubrió la capital de Irán, luego de que las fuerzas armadas de Estados Unidos e Israel bombardearon cinco instalaciones petroleras.
Al continuar la ofensiva bélica de Washigton y Tel Aviv a lo largo de la jornada se registaron explosiones en las ciudades de Qom y Teherán, informó Al Jazeera.
El gobierno iraní aseveró que los ataques a los depósitos de crudo y un sitio logístico de productos petroleros en la capital y sus alrededores causaron al menos seis muertos y 20 heridos; además, liberaron gases tóxicos que dañan a la población civil, por lo que instó a los habitantes a permanecer resguardados y tuvo que interrumpir “temporalmente” la distribución de combustible y limitó la venta de gasolina a 20 litros por vehículo.
El portavoz de la cancillería iraní, Esmaeil Baghaei, calificó los bombardeos de “crímenes de guerra y contra la humanidad”.
La Media Luna Roja Iraní solicitó a la Corte Penal Internacional investigar los ataques como posibles crímenes de guerra, al denunciar daños a miles de estructuras civiles.
Una investigación de Reuters sobre el bombardeo de una escuela de niñas en el sur de Irán –que dejó más de 170 muertas– reveló que fue atacada dos veces por Estados Unidos con 40 minutos de diferencia, lo que contradice las declaraciones del presidente estadunidense, Donald Trump, quien aseguró que el ataque fue responsabilidad iraní.