El caso que estremeció a la capital el pasado jueves continúa generando indignación y controversia. Luis, de 20 años de edad, señalado por violencia familiar, es el mismo joven que hirió con arma blanca al perro policía “Vico” durante una intervención oficial y que posteriormente fue baleado por un agente al presuntamente intentar agredirlo.
Los hechos se registraron el jueves, cuando elementos municipales acudieron a un llamado por violencia familiar.
Durante la intervención, el binomio canino fue desplegado para apoyar en la remisión del joven. Fue en ese momento cuando, según los reportes, Luis atacó con un arma blanca al perro policía “Vico”, lesionándolo.
La situación escaló minutos después. De acuerdo con versiones preliminares, el joven habría intentado abalanzarse también contra un agente tercero. Ante la supuesta agresión directa, el elemento repelió el ataque realizando al menos cuatro disparos: uno que impactó en el abdomen y tres más en una de las piernas.
Las heridas fueron devastadoras.
Luis fue trasladado de emergencia a un hospital, donde permanece bajo custodia policial.
Derivado de la gravedad de las lesiones, perdió una pierna.
Además, presenta perforación estomacal, una fuerte infección abdominal y daño severo que lo dejó con un solo riñón funcional.
Actualmente se encuentra medicado intensamente para soportar el dolor, asistido por respiración mecánica y esposado de la pierna restante a la cama del hospital, en calidad de detenido.
En medio de la polémica y el debate público, la tía del joven publicó un mensaje desgarrador en redes sociales que rápidamente se viralizó. Entre lágrimas escritas, cuestiona cómo explicarle a su “niño” que no podrá volver a trabajar, que no podrá ir a misa como lo hacía en la Catedral —donde fue monaguillo—, ni compartir momentos simples como comer papas con aguacate y salsa.
En su relato describe la crudeza del estado clínico: “perdió su piernita”, “tiene el estómago perforado”, “muere de sed sin poder tomar agua”, “ese ruido que no lo deja en paz es el respirador”.
También expresa angustia al verlo esposado a la cama mientras —según sus palabras— él saluda con amabilidad a quienes entran a revisarlo sin dimensionar que permanece bajo custodia y que enfrenta un proceso legal.
“¿En qué momento pasamos de estar cocinando tortillas en la estufa de leña a esto?”, escribió la mujer, manifestando arrepentimiento por haber pedido ayuda aquella tarde.
El caso ha dividido opiniones. Mientras sectores exigen justicia por la agresión al perro policía “Vico” y respaldan la actuación del agente que repelió el ataque, otros centran la conversación en el estado crítico del joven y el drama humano que vive su familia.
Las autoridades mantienen vigilancia permanente en el hospital y será la Fiscalía quien determine la situación jurídica de Luis una vez que su estado de salud lo permita.
El hecho, marcado por violencia, disparos y consecuencias irreversibles, ha dejado una huella profunda tanto en la corporación policiaca como en una familia que hoy enfrenta una realidad que —según sus propias palabras— “parece una pesadilla de la que no despiertan”.