Los ladrillos necesarios para construir la biología tal como la conocemos no son exclusivos de nuestro vecindario cósmico. La confirmación llega de la mano del cometa 3I/ATLAS, un cuerpo celeste que transporta cianuro de hidrógeno y metanol a través del vacío. No estamos ante una simple roca inerte, sino frente a la prueba química de que los ingredientes básicos para la vida están dispersos por toda la galaxia.
En concreto, este objeto se ha consolidado como el tercer visitante interestelar identificado oficialmente por la comunidad científica, siguiendo la estela histórica que marcaron Oumuamua y Borisov. Los expertos coinciden en señalar que este viajero es, con toda probabilidad, más antiguo que nuestro propio entorno planetario, lo que le otorga un valor científico incalculable.
Por su parte, los datos recabados por el observatorio ALMA entre agosto y octubre de 2025 han arrojado luz sobre una composición que se sale de la norma. Lo verdaderamente llamativo es que el metanol constituye el 8% del vapor que emana del cometa, una cifra que revela unas proporciones químicas inusualmente altas si las comparamos con el escaso 2% que suelen presentar los cometas originarios de nuestro sistema solar.