Imagínate la escena de película de terror: te vienen persiguiendo unos tipos armados, sientes el aliento de la muerte en la nuca y corres hacia el único lugar donde la lógica te dice que estarás a salvo, la estación de policía del Distrito Centro.
Pero ¡sorpresa!, en lugar de Robocop te encuentras con un oficial que parece estar resolviendo una crisis existencial (o lidiando con una cruda monumental) y que te recibe con la calidez de un cadenero de antro mala copa.
El video que ya reventó las redes es una joya del surrealismo local. Dos ciudadanos, con los nervios destrozados, le ruegan al uniformado que les haga “el paro” porque los vienen cazando. ¿La respuesta del guardián del orden? Una pregunta filosófica que pasará a la historia: “¿Y qué voy a hacer yo ahorita?”. Al parecer, estar parado afuera del edificio policial con placa y pistola es meramente ornamental, como un ficus de oficina, mientras los ciudadanos le explican que los malos “se dieron la vuelta”.
Pero el drama no acaba en la incompetencia. Los cibernautas, que tienen ojo de águila para el chisme, señalan que el oficial no solo estaba alterado, sino que arrastraba la lengua con ese ritmo sospechoso de quien se tomó muy en serio el “brindis” por la seguridad. Su actitud confrontativa y errática ha levantado la sospecha de que el hombre andaba en “estado inconveniente”, convirtiendo una solicitud de auxilio en un pleito de cantina.