Por el Escribiente….
La activista María Elena Ríos, en conjunto con las diputadas locales Nancy Frías, Joceline Vega, Irlanda Márquez y Alma Portillo, presentaron la propuesta de Ley Malena ante el pleno del Congreso del Estado, una norma orientada a darle mayor castigo a la violencia contra las mujeres en casos específicos.
La propuesta pretende reformar el Código Penal del Estado y la Ley Estatal del Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia para tipificar como delito los ataques con ácido, sustancias químicas y corrosivas perpetrados en contra de las mujeres.
Se busca que este tipo de agresores enfrenten penas de hasta 12 años de cárcel, mediante el concepto de violencia ácida, el cual consiste en “toda acción u omisión que cause daño emocional, psicológico o físico, derivado del uso intencional de cualquier tipo de agente o sustancia corrosiva, cáustica, irritante, tóxica, inflamable, explosiva, líquidos a altas temperaturas, álcalis, ácidos”, en referencia al caso de María Elena Ríos, saxofonista oaxaqueña que fue atacada con ácido en 2019 y que sobrevivió.
En ese sentido, se incluye también cualquier sustancia química similar, incluso aquellas que requieran de un segundo agente para reaccionar y causar alguna lesión, de carácter temporal o permanente.
El problema es que mientras las diputadas Nancy Frías del PAN, Irlanda Márquez del Partido del Trabajo y Alma Portillo de Movimiento Ciudadano, mostraron amplio conocimiento y dominio del tema, fue la diputada Vega, que se presume como una de las favoritas del Palacio de Gobierno, quien exhibió su ignorancia en la materia.
Cuestionada por Ríos sobre la pena establecida en Chihuahua para el feminicidio, Joceline hizo señas de que ni idea tenía, lo que demostró, a juicio de sus propias compañeras, el verdadero nivel intelectual y político tan bajo que tiene la panista.
Así quiere repetir como legisladora la diputada que, para colmo, es secretaria de la Comisión de Feminicidios y vocal de la Comisión de Igualdad del Congreso del Estado.
En acatamiento de la decisión del Tribunal Estatal Electoral (TEE), el regidor de Morena, Miguel Alonso Riggs Baeza, ofreció una disculpa pública a la sindica de Chihuahua, Olivia Franco Barragán, por violencia política en razón de género, por unas palabras altisonantes que durante una reunión de comisión.
Esto, ocurrió en enero de este año, cuando el edil morenista se encontraba vía remota conectado por Zoom y en el momento en que le tocaba intervenir a la titular de la sindicatura, se escuchó cómo se expresaba de forma insultante hacia la funcionaria.
Luego de meses desde que denunció este hecho, el haber apelado, finalmente, la autoridad electoral, ordenó al regidor que emitiera su disculpa, que finalmente fue en otra reunión de comisiones, donde la síndica estuvo presente y aceptó las disculpas.
El ridículo que hizo el edil, tanto con las disculpas fingidas como cuando insultó a la síndica casi autodescribiéndose, quedó registrado para la historia.
Falta ver si la autoridad electoral valida las disculpas y el tiempo que permanecerá registrado el nombre de Riggs Baeza en el Padrón Nacional de Violentadores Políticos, herramienta que evidencia a quienes se pasan de vivos en la actividad pública, en especial contra las mujeres.
Aunque la mayoría de los medios de comunicación y los actores políticos más visibles se desvivieron en loas para el secretario general de Gobierno, Santiago de la Peña, luego del anuncio del PAN de que podría optar por “candidaturas ciudadanas”, en el análisis de los panistas queda claro que el funcionario, que ahora ya no es ni tricolor ni albiazul, no es querido en ninguno de esos partidos.
Los del PRI lo ven como traidor y los del PAN como arribista, esa es la realidad de Santiago, por más que quienes untada la mano por Palacio de Gobierno le echen porras y traten de pintarlo como un candidato ideal y capaz de sacar al buey del PRIAN de la barranca a la que fue empujado por Morena.
En el PAN dicen que postular a Santiago sería dejar en la pista, vestidos y alborotados, a panistas de cepa que ya le han invertido al posicionamiento de su marca personal, pero además de ello desincentivaría a los militantes, líderes y operadores, a mover los votos que demanda Acción Nacional en la capital.
Es más, así de simple, postular a De la Peña sería el mejor pretexto que esperan algunos panistas para correr a los brazos de Morena, en particular los del alcalde de Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, cuyo equipo ya prepara los enlaces y los comités de recepción de albiazules y priistas arrepentidos, que van a salir corriendo de sus partidos una vez que haya candidaturas.
A menos que la jugada sea la de fragmentar al PAN, el secretario general de Gobierno es el menos viable de los aspirantes, tanto a la gubernatura como a la Presidencia Municipal de Chihuahua.