Chihuahua.- La balacera que dejó a dos policías municipales muertos afuera de una tienda de conveniencia destapó un escándalo mayor: los agentes no solo cuidaban calles… también cuidaban malandros.
Miguel Eduardo Gallegos Salas, de 31 años, y Rigoberto Pulido Escobedo, de 32, no solo portaban uniforme y placa de día, sino que, según fuentes, de noche vestían de civiles con charola en mano para proteger a un “pollero” de nombre Ulises Nache Trujillo.
Este último, presentado como empresario, en realidad se dedicaba al tráfico de personas y tenía bares operando en la clandestinidad y fuera de horario.
El ataque ocurrió en Paseo de Aragón y Paseo de Borja, donde los agentes quedaron sin vida cerca de la camioneta Ram que usaban, mientras el supuesto empresario se resguardó en el interior de la tienda.
El caso vuelve a señalar al secretario de Seguridad Pública Municipal, César Omar Muñoz, a quien acusan de proteger a delincuentes y giros negros. Ya hasta autoridades federales y de EE.UU. lo tendrían en la mira.
La escolta que no era limpia